miércoles, 26 de septiembre de 2007

D. Miguel Ferrer Cotanda


Combatiente LXX Brigada Mixta

La 70 Brigada Mixta, XIV División, IV Cuerpo de Ejército

En el transcurso de esta publicación he nombrado someramente a algunas Unidades tanto del Ejército Nacional como del republicano. Capítulo especial merece la LXX Brigada Mixta por cuanto tuvo una incidencia especial en la población de Líria, ya que muchos de sus vecinos, especialmente de la quinta de 1941, sirvieron en sus filas.

La mencionada Unidad tuvo una trayectoria militar que abarca desde los primeros núcleos anarquistas que el 21 de julio de 1936 aplastaron la sublevación del Ejército en Alcalá de Henares, Guadalajara y otras poblaciones de la Alcarria. Eran fuerzas esencialmente anarquistas mandadas por el coronel Puigdengolas.

En el Archivo Militar de Ávila existen 37 carpetas con documentos sobre la LXX Brigada Mixta, en las cuales hay 86 folios sobre la actuación de dicha Unidad en la guerra civil. A menudo se alude a la desorganización y el desastre administrativo del Ejército Republicano pero de la lectura de los documentos que obran en mi poder se demuestra que no es así. La historia de la LXX Brigada Mixta está relatada desde su organización hasta el final de la guerra, día a día, mediante partes diarios de avituallamiento, armamento, actividades bélicas, número de desertores y presentados a zona republicana, así como bajas en todas las actuaciones bélicas. Prácticamente todos los combatientes originarios de esta unidad eran anarquistas aunque desde 1938, por las bajas, fueron incorporándose reclutas de los diversos reemplazos, sin adscripción política. La brigada como tal unidad fue creada teniendo como base cinco batallones procedentes de las Milicias Confederales. El tercer batallón en el mes de julio de 1937, pasó a Valencia, donde formó la base de la 98 Brigada Mixta dejando de pertenecer a la LXX, siendo su comandante Don Mariano Gil y el comisario Don Mariano Albert. El organizador de la Brigada fue el comandante de milicias Don Eusebio Sanz Asensio que poco después fue sustituido por el comandante Don Rafael Gutierrez Caro, que había mandado en el frente de Málaga el Batallón Ascaso. A éste lo sustituyó el mayor de milicias Don José Luzón Morales, también de la CNT. Accidentalmente mandaron la brigada Don Emilio Fernández, que fue asesinado por los comunistas el 7 de enero de 1939 en el golpe de Casado, Don José Sánchez que cesó en el cargo para mandar la LC Brigada Mixta, Don Rufino Estellés y el capitán Olabert, que pasó a mandar la artillería del 4º Cuerpo de Ejército. Los jefes de servicio de la brigada fueron: Intendencia el capitán Don Carmelo Gasta y Bellón, Sanidad el capitán Don José García de Castro y Novo, Transmisiones el capitán Don Enrique Galindo y Mileto, Ingenieros el capitán Don Vicario García Alcaraz, Municionamiento el capitán D Manuel Manzano Espinar, Compañía de Depósitos el teniente Don Joaquín García Asensio y Caballería el teniente Don José Pérez Gómez.

La LXX Brigada Mixta estaba compuesta por los siguientes batallones: 277 el comandante Don Mariano Flores Martínez, de la C.N.T., que fue herido el 16 de febrero de 1937 en el Pardo y declarado inútil para el servicio, 278 batallón fundado por el comandante del Ejército Don Manuel Martínez Murado de la C.N.T., muerto en la batalla del Jarama y sustituido por Don Enrique Marzo Pascual, muerto en abril de 1938 en el frente de Guadalajara, siendo sustituido por el capitán Don Julián Medina Quesada que fue ascendido por ello a comandante del batallón.

279 batallón fundado por el comandante Don Emilio Fernández, de la C.N.T., que causó baja al ser destinado al Estado Mayor del IV Cuerpo de Ejército pasando a mandarlo Don Antonio Calabuig Martínez como capitán, posteriormente Don Ildefonso Salinas como comandante, Don Miguel Castro Bermejo y finalmente el comandante Manuel Saldaña de la Cruz. Éste último estando la brigada en Líria contrajo matrimonio con una vecina llamada Mercedes Merenciano con quien tuvo un hijo.

280 batallón fundado por el comandante Don Rafael Gutierrez Caro al que sustituyó el capitán Don Manuel Manzano Espinar y a este Don José Luzón Morales que después tomó el mando de la LXX brigada hasta que le sustituyó Don Fulgencio Salinas Fernández que murió en combate en el Puntal del Albejar (Guadalajara) en abril del 38, pasando entonces el mando del batallón al comandante Don Luis Celemín Valdés.

En todas las operaciones bélicas en que actuó la brigada sufrió un enorme desgaste, tanto en combatientes como en material, por lo cual necesitó de una reorganización. El 30 de abril de 1938, después de varios meses, fue trasladada al frente de Levante, concretamente a Oropesa (Castellón), haciéndose cargo de la Unidad Don José Luzón Morales, restablecido de las heridas que sufrió en Guadalajara. Las marchas y contramarchas de la Unidad originaron un gran sufrimiento a sus componentes, quedando prácticamente sin calzado, a pesar de haberse solicitado su renovación con anterioridad. La brigada se estacionó en la Iglesuela del Cid y posteriormente subió hasta el término municipal de Aliaga (Teruel), retrocediendo otra vez a la Iglesuela y desde allí, en continuos combates llegó a Rubielos de Mora. El 10 de mayo fue trasladada a Líria, donde estuvo más de dos meses y parte de la brigada en Alfafar (Valencia). Todo ello para llevar a cabo una profunda reorganización de la Unidad. Adjunto un documento acreditativo de lo anteriormente expresado, fechado el 13 de junio de 1938 en Líria y firmado por el comandante de la Unidad Don José Luzón Morales en el cual se especificaba que el número de combatientes era de 3.245, estacionados entre Líria y Alfafar, y un estadillo referente al armamento que contaba la brigada y el material sanitario, así como 109 caballos y 325 mulos. Hago un alto en el camino para expresar por qué traemos a colación la unidad que estoy biografiando.

La quinta o reemplazo de 1941 fue movilizada a primeros del mes de mayo de 1938 y de sus 120 componentes, más de la mitad fueron destinados a la 82 División que se encontraba acantonada en Cañete (Cuenca). A los pocos días, unos 25 reclutas fueron destinados a la LXX Brigada Mixta que se encontraba acantonada en Tendilla-Fuente el Viejo y a últimos de junio en Romanones (Guadalajara). El 18 de agosto del 38, la brigada empezó una mini ofensiva de distracción en los Montes Universales, partiendo de Tragacete y formando parte de la LIV División.

Durante los 18 días que duró la ofensiva, la Unidad operativa realizó un avance de 14 kilómetros. La contraofensiva nacional que se originó causó sensibles bajas a la Unidad y en 8 días llegó hasta su punto de partida, paralizándose definitivamente el frente.

En dichas operaciones quedaron prisioneros de los nacionales los vecinos de Líria: Salvador Alcocer Enguídanos y José Péris Montesinos. Murieron en combate Juan de Mata Valero Bargues y Juan Carbonell Casinos, que paradójicamente era falangista, y Tomás Alamá Pascual. Uno de los heridos en los combates fue Enrique Fabra García al que le amputaron una pierna y finalizada la guerra, estuvo trabajando hasta su jubilación en la fábrica de los hermanos Ríos-Seguí donde estaba antes de 1936.

A últimos de diciembre de 1938 y enero de 1939 fueron trasladados a El Pardo (Madrid) interviniendo activamente en el golpe del Coronel Casado para poner fin a la guerra donde la brigada fue esencial para parar el contragolpe de los comunistas. Allí fue herido el vecino de Líria Ernesto Asensi Gil. Según me relató Miguel Pascual Alegre, finalizada la guerra, en Madrid en unión de varios compañeros, todos de Líria, decidieron volverse a su pueblo, pasando por Tarancón, Villatoba, Santa Cruz de la Zarza hasta llegar a las cercanías de Valencia. De allí se dirigieron a Chiva, Cheste y Villamarchante llegando a Líria, ya amanecido, el día 1 de mayo. Fueron reconocidos por Miguel Herrero Cotanda, subiendo al Monte de San Miguel, y desde allí se fueron cada uno de ellos a sus domicilios.

Miguel Pascual Alegre estuvo unos días en su domicilio de Líria, aunque a instancia de José María Peñarrocha demoró su presentación ante el Ayuntamiento, lo que le valió no ser destinado a un campo de concentración como lo fueron sus compañeros.

Miguel, que cuando escribo estas letras aún vive y visita a diario el Círculo San Miguel, me relató que en su tiempo de prestación de servicio en la LXX Brigada Mixta, en términos generales, salvo cuando operaban, la comida era excelente y que en las poblaciones donde se acantonaban, la gente –sin distinción de ideologías- los trataban con cordialidad, atendiéndolos y ayudándolos sobre todo con la comida, ya que se encontraban en tierras muy productivas en hortalizas, leguminosas y carnes de toda clase.

A continuación reproduzco una relación no exhaustiva de los lirianos de la quinta del 41 que prestaron servicio en la LXX Brigada Mixta.

Manuel Guna Domingo

José Vicente Carera Andrés

Gregorio García Rodilla

Miguel Cotanda Gorrea

Manuel Rubio Ortiz

Miguel Pascual Alegre

Salvador Alcocer Enguídanos

Vicente Lafuente Navarro

Vicente Aliaga Marín

Miguel Ros Pascual

Juan de Mata Valero Bargues

Manuel Julián Zurriaga

Vicente Rodríguez Torres

Miguel Ferrandis Asensi

Ricardo Ibáñez Fabra

Tomás Alamá Pascual

José Barona Romero

Miguel Calvo Picher

Vicente Porta García

José Alamá Cotanda

Vicente Silvestre Faubel

Salvador Vinaixa Giménez

Miguel Torres Cotanda

Vicente Aliaga Faubel

Adrián Ortega Ortiz

Inocencio Cotanda Civera

Miguel Montesinos Pérez

José Péris Martínez

Juan Corbí Serra

Juan Carbonell Casinos

Joaquín Palacios Adriá

Salvador Calvo Gimeno

Miguel Ibáñez Martínez

Ernesto Asensi Gil

Miguel Lozano Alamá

Juan Bautista Enguídanos Frontera

José María Asensi Alamá

Manuel Palacios Moreno

Juan Antonio Aleixandre Vidal

Juan Baustista Martínez Pastor

Francisco Ahicardo Rosalén

Salvador Bargues Lozano

Francisco Cucarella Luzón

Miguel Sabater García

El autor conoció a casi todos. Con los que aún viven, igual que con los que ya murieron, trabó una fecunda amistad. A ninguno de ellos les oyó nunca quejarse de los sucesos que ocurrieron después de finalizada la guerra civil. Se reintegraron a la vida normal después de la guerra y nunca, incluso con los que tuvo mayor amistad, les oyó criticar ni ofender a las autoridades posteriores a la guerra civil.

Trabajaron muchos de ellos en la fábrica de sacos de Ríos-Seguí y en la de hilado de esparto hermanos Cantó. Muchos contrajeron matrimonio y tuvieron hijos como son los casos de Miguel Pascual Alegre y Miguel Ferrer Cotanda con los cuales convivo casi a diario.

HIMNO DE LA LXX BRIGADA MIXTA

La 70 siempre fue la primera

para atacar, para vencer

en el frente cuando la muerte espera

para luchar, para morir.

Adelante camaradas,

ni un solo paso hay que ceder

derramemos nuestra sangre

por un nuevo amanecer.

La luz de un ideal

nació en el Pueblo Español

y con él alumbrará

a nuestra Nación.

Por un mundo mejor

lucharemos sin cesar

y España nuestra patria

lo agradecerá.

Y en el pecho un corazón

y en la boca una canción

y en las manos un fusil

para vencer al invasor.

En el frente cuando la muerte espera.

para luchar, para morir.

(Se repite)

Gran parte de los hechos relatados sobre la LXX Brigada Mixta me han sido relatados por Miguel Pascual Alegre, con quien convivo gracias a Dios, diariamente en el local del Círculo San Miguel. Perteneció al 77 Batallón, primera compañía de la Unidad, cuyo teniente era Don José Zamora, natural de Játiva. El sargento de su pelotón era Don José Cognell Benlloch.

LA CXLIII BRIGADA MIXTA.

Poseo algunos datos relativos a la estancia en Líria de esta Unidad. Se constituyó el 26 de noviembre de 1936 en Madrid siendo su jefe el teniente coronel Don Juan Arce Mayor que el 18 de julio se encontraba en situación de retirado y se puso voluntariamente a las órdenes del Gobierno de la República. Dicha Unidad se encuadró en la VI División, siendo ascendido el señor Arce a Teniente Coronel y tomando el mando de la Brigada el Mayor de Milicias Don Victoriano González Marco que en junio de 1937 fue sustituido por el también Mayor Don Antolín Serrano Gomera. En mayo de 1938 la Unidad fue destinada al Frente de Levante y por orden directa del General José Miaja enviada a Líria, para ser reforzada, donde estuvo hasta el 15 de julio de dicho año. De allí pasó a Catarroja, incorporándose a la LII División al Frente de Levante y al poco tiempo, al quedar inactivo este frente, al de Extremadura donde acabó la guerra[1].



[1] CARLOS ENGELS. “Historia y vida”, Correo del lector, nº 354, septiembre 1997, páginas 15 y 16.

Grupo Escolar San Vicente


Donde se instaló el Hospital Militar

Relación de Fallecidos en el Hospital Militar de Llíria del XVII Cuerpo del Ejército de la República

Pulsar en la imagen para ver a tamaño completo.

El Hospital Militar de Llíria (1938-1939)

El Hospital Militar de Liria se ubicó en el Grupo Escolar San Vicente Ferrer, denominándose Hospital Militar del XVII Cuerpo del Ejército. Al principio nos extrañó la denominación de XVII Cuerpo del Ejército por cuanto esta unidad militar del ejército gubernamental actuó en el frente norte hasta que se disolvió con la liquidación total de la franja cantábrica por el Ejército Nacional. Ahora bien, en una orden general del alto mando republicano, se reorganizaron todas las unidades y se resucitó el XVII Cuerpo dentro del Ejército de Levante, prácticamente inactivo por efecto de la Batalla del Ebro, en aquellas fechas en plena efervescencia. Se nombró Jefe de la Unidad al Teniente Coronel García Vallejo y estuvo compuesto por las Divisiones 51, 52 y 53. La División 51 estaba formada por las Brigadas Mixtas nº 198, 199 y 200. La 52 por las Brigadas Mixtas nº 195, 196 y 197 y la División 53 por las Brigadas Mixtas nº 192, 193 y 194.

El XVII Cuerpo del Ejército se acantonó en una franja que iba desde Segorbe a Sagunto, dentro de la línea de fortificación denominada XYZ, que tenía por misión defender Valencia del avance Nacional. La Unidad permaneció en dichas posiciones hasta el final de la guerra. En la variada bibliografía consultada, no he podido encontrar la orden de creación del Hospital del XVII Cuerpo del Ejército, si bien he encontrado relaciones de hospitales militares de carácter permanente como los de Valencia, Alcoy, Benisa, Gandia, etcétera. También se instalaron hospitales militares de tránsito, es decir, de primera cura, en Altura, Alcublas y Villar del Arzobispo.

El de Liria fue un hospital permanente que empezó a funcionar tras la muerte de Angel Falomir Alcaide y de su hijo Gaspar, ambos fallecidos en un bombardeo del campo de aviación alcanzados por las bombas cuando circulaban con su carro por la carretera de Ademuz, como ya he relatado[1]. La segunda inscripción es la del soldado José Padina Rodríguez, natural de Ochao (Portugal) cuya orden de inscripción en el Registro Civil se cumplimentó por orden del Hospital Militar del XVII Cuerpo del Ejército.

Los fallecidos en el Hospital Militar que constan inscritos en el Registro Civil, Sección de Defunciones, ascienden a la cantidad de 105, de los que cuatro eran vecinos de Liria. Asimismo, aparece la defunción de un soldado oriundo de Benisanó llamado Jaime Silvestre Fombuena. Según este mismo registro en el año 1938 hubo 99 fallecidos y en el año 1939 un total de 46. El último inscrito como fallecido fue José Garrido Vázquez, natural de Jerez de la Frontera. Si valoramos que en campaña de cada fallecido solían producirse de 7 a 8 heridos, no es exagerado aventurar que el total de internos en el tiempo que estuvo abierto el Hospital se atendieran entre 900 y 1000 ingresados, sin contar a los que también se atendía que no eran militares.

En plena ofensiva de Levante, que se suspendió el día 25 de julio de 1.938 con el cruce del río Ebro por el Ejército Popular, el cronista recuerda haber visto una mañana del mes de julio de dicho año, cuando me dirigía a la huerta, a una multitud de soldados formados frente al Hospital, con los brazos en cabestrillo, con muletas y otros vendajes, pasando de uno en uno por delante de unos enfermeros que les entregaban a cada uno un casco relleno de comida. A continuación subían a unos camiones que se los llevaban en dirección a Valencia. Iban bien vestidos y la mayoría de ellos eran jóvenes. Era gente dolorida, notándoseles en sus rostros el sufrimiento acumulado. ¿Cuántas escenas como éstas se dieron durante la contienda. Aún me parece verlos silenciosos, tristes, tomar la comida y empezar a comérsela. También me llamó la atención que los uniformes que llevaban eran nuevos y estaban limpios, lo que comentamos mi amigo José Maria Carbonell y yo. Cuantas veces he recordado esta escena y me he preguntado: ¿Por qué sucedió aquella tragedia?, ¿quién tuvo la culpa?, ¿pudo haberse evitado?. Esto procuraré contestarlo en otro capítulo, visto a la distancia de casi 70 años. Cuando tantos éramos niños, lo que no deseamos a los niños de hoy, aún cuando tantos se empeñan en abrir tantas heridas que a todos nos afectaron de una manera u otra.

Volviendo al Hospital Militar, aunque hemos dicho la fecha de su inauguración creo que el Grupo Escolar empezó a estar habilitado al empezar la ofensiva de Levante, a partir del mes de febrero de 1.938. En dichas fechas se cerró el Grupo Escolar porque entonces muchos de los maestros fueron llamados a filas. Este hecho no tuvo relación con el cierre del colegio de San Miguel en el que impartían la enseñanza Don Augusto y Doña Lola Roca Borrut con otros niños. El motivo del cierre del colegio San Miguel fue debido a que Don Augusto realizaba otras labores de tipo político en la población y por temor a los bombardeos. Los alumnos de San Miguel, entre los que estaba el autor de este trabajo, pasamos al Grupo Escolar. Yo mismo fui destinado a la Sección 4ª que regentaba mi recordado maestro Don Manuel Miguel Cintero hasta que fue movilizado. También recuerdo a los maestros Don Salvador Roger y su esposa; Don José Grau, y esposa; Doña Milagros Catalá; Don Salvador Blanch de la sección 6ª y a Don Angel Martinez de la 3ª, del que recuerdo su carácter y su forma de ser: cariñoso, amable, y sus enseñanzas y sacrificios. Muchos de ellos volvieron después de la guerra: Don Manuel Miguel, Don Salvador Roger, Don José Grau y su esposa, la bellísima Doña Conchita. En la posguerra, ante la dureza de la situación muchos daban clases particulares o montaron academias como la “Edeta” y otras. A todos ellos nuestro emocionado recuerdo por el bien que nos hicieron y por la bondad que con su ejemplo sembraron en nuestros corazones.

Es digno de ser recordado que en la guerra, los maestros nos enseñaron a cantar -algunos en contra de sus convicciones políticas-, himnos como la Internacional o el Himno de Riego. Varios de esos mismos maestros serían los que después de la guerra nos enseñaron a cantar el “Cara al Sol”, “Adelante Boinas Rojas”, o la “Gio venza italiana”, con letra española:

GIO VENZA

Camisa azul y boina colorada

camisa azul y boina requeté.

Como haz unidos fuimos todos cuando Franco

bandera alzó por una misma Fe.

La juventud es toda combatiente

la juventud por España a vencer.

Y si la muerte llega y nos acaricia

un Viva España damos al caer.

Y si la muerte llega y nos acaricia

un Viva España damos al caer.



[1] Registro Civil de Liria, sección de defunciones, tomo 41, 12 de julio de 1.938. Angel no aparece inscrito en dicho apunte ya que fue trasladado al hospital de Valencia donde falleció por orden del médico de Liria, Don Vicente Portolés Marco. Entonces existía la norma de inscripción en el lugar del fallecimiento.

martes, 18 de septiembre de 2007

Las Canciones de la Zona Republicana

En las memorias de guerra de Miguel Vergara Gimeno, Miguel Asensio Martínez, y Miguel Peñarrocha Taroncher, los tres combatientes carlistas de Líria, hay una parte dedicada a las canciones de la zona nacional. También en la zona gubernamental proliferaron las canciones y las poesías referentes al entorno social. En los frentes de guerra funcionaba un servicio de “Atención al Combatiente”, en el cual se les enseñaba a leer y escribir, ya que en aquellos años, era muy alto el porcentaje de analfabetismo en nuestra patria.

Cuando llegaron a Líria en noviembre de 1936, los primeros evacuados de Madrid y El Escorial, muchos de los entonces niños, ya cantaban canciones que habían nacido al socaire de los acontecimientos bélicos de su entorno, y asimismo muchos de los niños, vestían correajes y se tocaban con gorros militares. De ellos aprendimos aquella canción nacida en el frente de Madrid.

Si me quieres escribir

Ya sabes mi paradero

En el frente de Madrid

Primera línea de fuego

En el frente de Madrid

Primera línea de fuego.

Las milicias anarquistas -creo que debido principalmente a su ideal utópico- fueron las que más destacaron en la creación de canciones y poesías. Incluso los Internacionales tuvieron su canción dedicada a la batalla del Jarama, que aunque en inglés tuvo una gran resonancia. También tuvo su poema particular la Columna de Hierro, formada por anarquistas valencianos en julio de 1936.

En el mes de septiembre estuvo en Líria, sólo algunos días, una Unidad anarquista formada por voluntarios de Tomelloso y otras poblaciones limítrofes. Tuvimos ocasión de convivir con ellos. Eran en su mayoría, gente joven, que dejó buena impresión en la población. En el domicilio del cronista, C/ Salvador 76, se alojó un teniente de la Unidad y su esposa. Eran de Tomelloso. Él se llamaba Vicente y su esposa Adela. De ellos aprendimos las primeras estrofas de la canción bélica, dedicada a la LXX Brigada Mixta, que reproduzco más adelante.

La LXX Brigada Mixta fue una de las Unidades más legendarias de toda la guerra. Sus primeros combatientes formaron entre las fuerzas que al mando del Coronel Puigdengolas sofocaron el Alzamiento militar en Guadalajara y Alcalá de Henares. Al constituirse en Unidad quedaron adscritos a la LXX División mandada por el mítico Cipriano Mera, ya dentro del IV Cuerpo del Ejército Popular, participando en la lucha en el Frente de Madrid, Batalla de Guadalajara -Marzo de 1937- y Batalla de Brunete -julio de 1937-[1].

De jóvenes adolescentes, especialmente de mi recordado y entrañable amigo José Lázaro Alis, aprendí el himno de la confederación anarquista (C.N.T.).

A LAS BARRICADAS MARCHA TRIUNFAL

Negras tormentas agitan los aires,

nubes oscuras nos impiden ver

aunque amanece el dolor y la muerte.

contra el enemigo nos llama el deber.

el bien mas preciado es la libertad,

luchemos por ella con fe y con valor

alta la bandera revolucionaria.

que llevara al pueblo a la emancipación.

en pie el pueblo hacia la batalla

hay que derrocar a la reacción,

a las barricadas a las barricadas,

por el triunfo de la confederación,

hijos del pueblo te oprimen cadenas

esa injusticia no puede seguir

si tu existencia, es un mundo de penas

antes que esclavo, prefiere morir

¡ah¡ rojo pendón

no más sufrir

la explotación

ha de sucumbir.

levántate pueblo leal

al grito de revolución social…

En el invierno de 1937, antes de cerrar las escuelas al convertirlas en Hospital Militar, vino al Grupo Escolar un Director que nos enseñaba las letras y cantos de la Internacional -Himno Comunista- y la Joven Guardia Socialista, pero sobre todas predominaba la de “Si me quieres escribir…” u otra con diferente letra y la misma música.

Un dia en el parapeto

un facista vi pasar.

un dia en el parapeto

un facista vi pasar

me eche el fusil a la cara

con mucha tranquilidad.

no me mates con tomate

mátame con bacalao

que el hijo… de Mola

me ha llevado engañado

que el hijo… de Mola

me ha llevado engañado.

Hubo muchas canciones en los dos bandos contendientes que a pesar de nuestra corta edad se nos grabaron en nuestra mente y que con dificultad todavía recordamos. Todo el odio y el rencor que hoy se quiere resucitar en los que entonces éramos niños, hoy ya no existe. Cuando nos encontramos, rememoramos los recuerdos con ilusión y sinceridad. Los que hoy avivan el odio y rencor en su gran mayoría no vivieron aquellos difíciles tres años, y quizá la dura posguerra cuyas penalidades nos hicieron acrecentar la amistad y que hoy mismo conservamos a los setenta años del 18 de julio de 1936.



[1] Mera apoyó el golpe de Estado de Casado, contra el gobierno de Negrín, siendo pieza clave contra la resistencia Comunista, y terminando la contienda en el Frente de Madrid, Cipriano Mera, fue condenado por los Nacionales, saliendo de la prisión el 15 de diciembre de 1944. Se exilió a Francia donde trabajó como albañil, llevando una vida modesta hasta su fallecimiento.

Refugio


Refugio que aún existe en los terrenos de lo que fue el Campo de Aviación de Llíria

Comas, con muletas


Comas, con muletas, Bastida y Zambudio en el campo de concentración de Gurs, departamento de Gers (Francia)

Pilotos

Pilotos de la 3ª Escuadrilla de Chatos durante las operaciones de Teruel (Comas, Zambudio, Redondo, Ortega, Pérez, Britz, Montagut, X, X, Nieto, Falcó, Hueso y Elías)

La Aviación

La primera noticia que hemos encontrado sobre la actividad bélica del aeródromo militar de Líria, es una cita a pie de página de la monografía del servicio Histórico Militar dedicada a la Batalla de Teruel[1], citando la obra literaria de Jesús Salas Larrazabal “ La Guerra de España desde el Aire”. Éste en la pagina 289 nos dice: “La aviación gubernamental que estaba en su mayor parte en Aragón, pasa a los aeródromos de Valencia y Castellón. Las dos escuadrillas españolas de ratas, la 1ª y la 4ª, que estaban en Castejón del Puente y Santa Cruz de la Zarza, se trasladaron a Caspe y Villar del Arzobispo. Las cuatro escuadrillas de “Katiuscas” que estaban en Sagunto, Reus, Caspe y Puig Moreno, quedan desplegadas en Sagunto, Reus, Villar y Carrión. En cuanto el 26 Grupo de “Chatos”, la 3ª escuadrilla mandada por Comas, pasan al Toro. Tres escuadrillas de bombardeo “Katiuscas”, avión Ruso, se concentran en Villar del Arzobispo y Líria”.






Asimismo, los días 15 y 18 de diciembre de 1937, en plena ofensiva sobre Teruel pasan al aeródromo de Líria la 1ª y4ª escuadrilla de “Natachas”, aviones de bombardeo Rusos.[1]. Asimismo en la pagina 303 se nombran los aeródromos de Alcublas, Villar y Líria. Finalizada la batalla de Teruel es ascendido a capitán Comas y a teniente Vicente Castillo Zarzo, natural de Benaguacil. Éste último había hecho el curso de piloto en Rusia y ambos eran de la 3ª de “Chatos”.

Estos son todos datos que hemos obtenido en la mencionada obra de la estancia y paso de la aviación Gubernamental en el aeródromo de Líria.

En las varias fotografías que contiene la obra, la número 32 corresponde al Chato de Comas en el aeródromo de Líria. En la número 58 aparece andando con muletas en el campo de concentración del departamento de Cersc (Francia). Por Decreto, Comas fue ascendido a Comandante[2]. Ángel Cotanda Torres se incorporó voluntario al Arma de Aviación en la cual fue mecánico de “chatos” porque era herrero de profesión. Tenía una gran imaginación y maestría. Estuvo adscrito a los cazas “Chatos”, siendo mecánico del piloto de “Chatos” Rafael Belda Landete que el 18 de julio era vecino de Manises y que murió en combate aéreo sobre el Ebro. Angel Cotanda llegó a sargeto y posteriormente y después de la transición se le reconoció el grado de comandante de Aviación.

El himno de la 3ª escuadrilla de “chatos” que nos proporcionó dice así:

(Música de la “Pobre Tomasa”).

En la tercera escuadrilla

Hay pilotos con tesón

Que combaten contra el Fascio

Dando orgullo a la Nación,

Estos bravos luchadores

Mueren por un ideal

Para convertir a España

En tierra de Libertad

Tenemos a Nieto

Bravo luchador

Santander el fino

Comas el Valor

Montagud, gato viejo

Hoy todos lo conocemos

Por sus planes y demás

HIMNO DE LOS MECANICOS

(Música de la zarzuela Katiuska).

Los mecánicos que van a partir,

Muy contentos van al avión

A trabajar en las bajas

Que la canalla facciosa

Causa a nuestra aviación.

Trabajar,Trabajar, para vencer

La aviación roja es, ha sido,

Y siempre será invencible

En su valor,

Cariño sin igual, tengamos a los

Motores que nos dan la libertad…..

Volverán a levantar el vuelo

Sembraran, metralla de libertad

Volverán de nuevo a su suelo

Volverán de nuevo a entablar duelo

Y si alguno lo hieren de nuevo

Se volverá a reparar.

Finalizada la guerra, las tierras del campo quedaron adscritas a la Región Aérea de Levante, siendo vigilados por el guarda D. Antonio Agustí Palacios que fue nombrado guarda durante varios años. Por los años setenta se instaló un Club de Aeromodelismo hoy desaparecido. Las tierras se devolvieron a sus dueños y parte de ellas están cultivadas

El edificio base del Club, está rodeado de viñedos de la Empresa Disver de Líria. Nuestros Recuerdos de la niñez nos acompañan cuando pasamos por allí y los que vivimos la contienda entre hermanos -que no debe volver- pensamos que nunca debió empezar. Y así hubiera sido si los españoles hubiéramos sido conscientes de nuestra responsabilidad, olvidando diferencias, buscando y practicando el amor entre los hombres y las tierras de nuestra querida España.



[1] Op cit, página 296.

[2] Número 301.



[1] Martínez Bande, José Manuel. “La batalla de Teruel”, Editorial San Martín, Madrid, Cita nº 229.