viernes 2 de mayo de 2008

Llíria, a 10 de Abril de 2007



LAUS DEO

Bibliografía

· Martí Ferrando, Luis. Historia de la Muy Ilustre Ciudad de Líria, Ed. Sociedad Cultural Líria XXI, Líria,1986.

· Barrachina Lapiedra, Fray José María. Sacerdotes de Líria, Hermandad Sacerdotal de Sa Miguel Arcángel de Líria, Líria, 1989.

· Simeón Riera, J. Daniel. Entre la rebel.lia y la tradició, Ed. Diputació de Valencia, Valencia, 1993.

· Barco Teruel, Enrique. El “golpe” socialista. Octubre 1934, Ed. Dyrsa, Madrid, 1984.

· Marzal Rodríguez, Pascual. La guerra de Vicente Faubel, Boletín nº 2 de la Asociación Cultural de Amigos del Museo Histórico Militar de Valencia, Valencia, diciembre 2001.

· Archivo del autor

1935, después de la Novena


C/ San Vicente. Entre otros: José Nicolau, Carlos Carbonell, Bautista Feltrer Bosch, José Prats Navarro y Manuel Carbonell

Altar Mayor de San Miguel Arcángel


En la Parroquia de la Asunción. Destruido en 1936

Desfile de la Victoria, Valencia


3 de Mayo de 1959
El Comandante D. José Sanz de Diego encabeza el desfile detrás del "Cristóforo" y el Tercio de Cristo Rey al mando de D. Francisco Isasi Call.

D. José Solaz Hernández


Pasó a la Zona Nacional y luchó en una bandera de la Legión. Fotografía tomada en un Hospital de Campaña (sentado).

D. Camilo Aleixandre Gómez


Perteneciente al Requeté de Puebla de Vallbona. Estudiaba en Teruel. Se fue voluntario. Hizo el Curso de Alférez Provisional siendo aprobado. Murió en Agosto del 38 en la Batalla del Segre. Está enterrado en Tudela. El uniforme que viste es de simple boina roja.

Misa de Campaña


Final de la Guerra, la fotografía al final de una Misa de Campaña, al lado de la parroquía de la Asunción, con varias Srtas. y Requetés. El segundo de derecha a izquierda es José Prats Navarro, monaguillo quien aún vive y vivirá muchos años.

Virgen del Pilar


Ofrenda del Tercio San Jorge del Requeté aragonés

D. Pablo Rodríguez Imaz


Prisionero de Guerra
Lárraga - Zizur Mayor (Navarra)

Rvdo. D. Juan Martín Martínez


Ofició la Misa en la Plaza Mayor el 29 de Marzo de 1939

Excmo. Sr. D. Francisco Franco Bahamonde


Jefe del estado español
El Ferrol 1892 - Madrid 1975

miércoles 9 de abril de 2008

HIMNO NACIONAL

¡Viva España!

Alzad los brazos hijos del pueblo español

que vuelve a resurgir.

Gloria a la patria que supo seguir

sobre el azul del mar el caminar del sol.

¡Triunfa España!

Los yunques y las ruedas

Cantan al compás

el himno de la fe.

Juntos con ellos cantemos de pie

La vida nueva y fuerte de trabajo y paz.

Letra de José María Pemán. Prácticamente, el Himno nunca se cantó con letra y sí sólo la música.

HIMNO DEL ARMA DE INFANTERIA

Ardor guerrero vibre en nuestras voces
y de amor patrio henchido el corazón
entonemos el Himno Sacrosanto
del deber, de la Patria y del Honor
¡Honor!.

De los que amor y vida te consagran
escucha, España, la canción guerrera
canción que brota de almas que son tuyas
de labios que han besado tu Bandera.

De pechos que esperaron anhelantes
besar la Cruz aquella
que forma la enseña de la Patria
y el arma con que habían de defenderla.

Nuestro anhelo es tu grandeza
que seas noble y fuerte.

Nuestro anhelo es tu grandeza
que seas noble y fuerte
y por verte temida y honrada
contentos tus hijos irán a la muerte.

Y por verte temida y honrada
contentos tus hijos irán a la muerte.

Si al caer en lucha fiera
ven flotar
victoriosa la Bandera
ante esa visión postrera
orgullosos morirán.

Y la Patria, que su vida
le entregó,
con la frente dolorida
le devuelve agradecida
el beso que recibió.

Con el esplendor de gloria de otros días
tu celestial figura ha de volver
que aún te queda la fiel Infantería
que, por saber morir, sabe vencer.

Y volverán tus hijos ansiosos al combate
y tu nombre invocarán.

Y la española sangre derramada

y la enemiga sangre en sus espadas
tu gloria y sus hazañas cantarán.

De los que Santa Esperanza del mañana
sienten que se apodera de sus pechos
con la épica nobleza castellana
y el ansia altiva de tus grandes hechos
te prometen ser fieles a tu historia
y dignos de tu honor y de tu gloria.

Esta canción era el Himno de la Academia Militar de Zaragoza, de la que había sido Director el entonces General Franco. Durante la guerra, se convirtió en Himno del Arma de Infantería. En la posguerra la cantábamos los soldados con ilusión a pesar de los duros tiempos porque teníamos ilusión y ganas de vivir y amábamos a España y a nuestros mandos. No era la “puta mili” de Trillo, ni la profesional de Bono. Era la milicia del Amor a España.

HIMNO DE LAS J.O.N.S.

En pie camaradas, siempre adelante

cantemos el himno de la juventud

el himno que canta la España gigante

que sacude el yugo de la esclavitud,

de Isabel y Fernando el espíritu impera

moriremos besando la sagrada bandera.

Nuestra España gloriosa

nuevamente ha de ser

la nación poderosa

que jamás dejó de vencer.

El sol de justicia de una nueva era

radiante amanece en nuestra nación

ya ondea en los aires la pura bandera

que ha de ser el signo de la redención.

En pie camaradas, siempre adelante

cantemos el himno de la juventud

el himno que canta la España gigante

que sacude el yugo de la esclavitud,

de Isabel y Fernando el espíritu impera

moriremos besando la sagrada bandera.

Letra Casado-Travesi.

Música Suarez-Granda.

FALANGISTA SOY

Falangista soy,
falangista hasta morir o vencer
y por eso estoy
al servicio de España con placer.

Alistado voy con la juventud
a la lid de nuestra fe
mi camisa azul
con el yugo, las flechas y el haz
garantía es
en la España inmortal que triunfará.

Cuando se enteró mi madre
de que yo era de las JONS,
me dio un abrazo y me dijo:
¡Hijo mío de mi alma
así te quería yo!

Falangista valeroso
y con este patrimonio,
la Justicia, el Pan, la Patria
y la España Grande y Libre
que soñaba José Antonio.

Ahora estoy en las trincheras
dando la cara a muerte,
y si muero sólo lo siento,
madrecita de mi vida
porque no volveré a verte.

Pero sé que si me matan,
en la tierra en que yo muera,
se alzará como una espiga roja y negra,
de la pólvora y la sangre, mi bandera.

CARA AL SOL

Cara al sol con la camisa nueva

que tú bordaste en rojo ayer

me hallará la muerte si me lleva

y no te vuelvo a ver.

Formaré junto a mis compañeros

que hacen guardia sobre los luceros,

impasible el ademán, y están

presentes en nuestro afán.

Si te dice que caí me fui

al puesto que tengo allí.

Volverán banderas victoriosas,

al paso alegre de la paz,

y traerán prendidas cinco rosas

las flechas de mi haz.

Volverá a reír la primavera

que por cielo, tierra y mar se espera.

¡ Arriba escuadras a vencer

que en España empieza a amanecer !

Existen varias versiones de quien fue el autor del Himno: “Cara al Sol”: pero la versión mas verosímil la tomamos de la biografía de “José Antonio”, de Felipe Ximénez de Sandoval, en las páginas 397 a 399. Allí nos dice que fueron autores de distintas versiones de la letra del “Cara al Sol”, Bravo, Foxá, Miquelarena, el Marqués de Bolarque y Tellería. Lo que sí que está claro, y todos coinciden, es que la música fue de Tellería.

Lo más acertado es que varios versos del Himno fueron obra exclusiva de José Antonio, y otros aportados por otros falangistas e incorporados al Himno.

Nosotros oímos cantar el “Cara al Sol” con doce años de edad, en el domicilio de Don Fernando Peñarrocha, calle del Salvador, 85, un día de Diciembre de 1938, al atardecer cantado por unos prisioneros de guerra que frecuentaban el domicilio. Lo cantaron en el corral de la casa, a baja voz, con la presencia de las hermanas Dolores, Remedios, Maria y el que suscribe.

SOY CARLISTA

(Música del Himno de la Legión)

Soy carlista con honra y sin tacha

Requeté de indomable valor

yo no sé tener miedo a las balas

ni me asusta el rugir del cañón.

Mis heridas son rosas de sangre

que le ofrezco a la Patria y a Dios

pues la Muerte pensando en España

es un timbre de gloria y honor.

Soy carlista, soy carlista, (estribillo)

soy cristiano y español

sé rezar como un cruzado

y luchar como un león.

Soy carlista, soy carlista,

solo tengo una ambición:

el gritar en la batalla

entre el fuego y la metralla:

¡Viva España! ¡Viva Cristo Emperador!

Por la Patria y por la Fe,

adelante el Requeté.

Cuando un día la Patria angustiada

a sus hijos valientes llamó

a la arena saltamos a miles

los soldados de la Tradición.

Aunque rujan las bombas de fuego

aunque silbe el traidor proyectil

allá va el Requeté valeroso

por España a vencer o morir.

Soy carlista, soy carlista…… (sigue el estribillo).

ROMANCE DE ARAGON

Somos los bravos requetés

los que en el frente dispuestos a luchar

esperamos la orden de los jefes

Estamos en la trinchera

dispuestos para atacar.

¡Viva el Rey!

Sale el sol por los montes

de Aragón,

Y el capitán les dice a sus requetés

Preparad correajes y armamento

que a aquellas trincheras rojas

pronto nuestras han de ser.

¡Viva el Rey!

Por la mañana comienza el bombardeo

Y los rojillos no pueden aguantar

Y de pronto se oye un grito

¡Vamos a por ellos!, dice el capitán.

Por entre matas los boinas rojas

Todos unidos luchando van

Y los rojillos al darse cuenta

han empezado a tirotear.

Siempre adelante sin temor

Vamos los requetés

Siempre adelante

Hasta morir o vencer.

Las balas rojas nos silbarán

Más por ello no hemos de retroceder

Seguiremos adelante

Hasta morir o vencer.

¡Viva el Rey!

Esta canción nació en la ofensiva del Ejército Nacional que originó la llegada desde Teruel a Vinaroz, quedando dividido el terreno gubernamental en dos partes. Los jóvenes carlistas de Líria aprendimos esta canción y la de la Madelón de los requetés de los Tercios del Alcázar y Cristo Rey, que estuvieron en Liria del 6 de Abril al mes de Octubre de 1.939.

MUSICA DE LA MADELÓN

Con el fusil tenemos suficiente

Para vencer a los hijos de Moscú,

Los Requetés que siempre son valientes,

Requetés, Requetés ¡Viva el Rey!

Marcha contengo y victorioso

Siempre delante el Requeté,

Sin importarle que la muerte

Salga a su paso cualquier vez.

Por eso el Requeté

a todas partes va,

Y en sus caminos

rojos ninguno dejará.

A los Requetés les gusta mucho el vino

Al Requeté le gusta mucho el ron,

Al Requeté le gustan las mujeres,

Requeté, Requeté ¡ Viva el Rey !

Letra popularizada por los requetés del Tercio catalán de Montserrat durante la guerra.


ROMANCE DE RETAGUARDIA

Gritaremos ¡Viva el Rey!

siempre que nos dé la gana

y si alguno se molesta

que lo diga cara a cara.

Que lo diga cara a cara

Que lo diga cara a cara,

Y verá como las gastan

Los de la boina encarnada.

Gritaremos ¡Viva Franco!

Y también ¡Arriba España!,

Pero no consentiremos

Que nos llamen camaradas.

Que nos llamen camaradas,

Que nos llamen camaradas

Gritaremos ¡Viva Franco!

Y también ¡Arriba España!

Esta canción la aprendieron los carlistas de Líria de los Requetés de los Tercios de Cristo rey y de El Alcázar que estuvieron en la población desde finales de la guerra.

ORIAMENDI

(Himno del Carlismo)

Por Dios, por la Patria y el Rey

lucharon nuestros padres.

Por Dios, por la Patria y el Rey,

lucharemos nosotros también.

Lucharemos todos juntos,

todos juntos en unión

Defendiendo la bandera

de la Santa Tradición.

Cueste lo que cueste

Se ha de conseguir

Que entre el Rey de España

en la Corte de Madrid.

Cueste lo que cueste

se ha de conseguir

Que entre el Rey de España

en la Corte de Madrid.

Por Dios, por la Patria y el Rey

lucharon nuestros padres.

Por Dios, por la Patria y el Rey,

Lucharemos nosotros también.

La letra la acopló en plena República Don Ignacio Baleztena Azcárate a una partitura de música que llevaba la Legión Inglesa -mandada por el General Sir Lacy Evans- que fue derrotada en la batalla del Oriamendi por las fuerzas carlistas dirigidas por el Infante Don Sebastián De Borbón, sobrino de Don Carlos Maria Isidro de Borbón, Carlos V, en 1.838.


EL NOVIO DE LA MUERTE

(Canción de la Legión)

Nadie en el Tercio sabía
quién era aquel legionario,
tan audaz y temerario
que a la Legión se alistó.

Nadie sabía su historia,
mas la Legión suponía
que un gran dolor le mordía,
como un lobo el corazón.

Más, si alguno quién era le preguntaba,
con dolor y rudeza le contestaba:

Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera,
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tan leal compañera.

Cuando más rudo era el fuego
y la pelea más fiera,
defendiendo a su bandera
el legionario avanzó.

Y sin temer al empuje
del enemigo emboscado
supo morir como un bravo
y la enseña rescató.

Y al regar con su sangre la tierra ardiente,
murmuró el legionario con voz doliente:

Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera,
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tan leal compañera.

Cuando al fin le recogieron,
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.

Aquella carta decía:
"Si algún día Dios me llama,
para mí un puesto reclama
que a buscarte pronto iré".

Y en el último beso que le enviaba
su postrer despedida le consagraba.

Por ir a tu lado a verte
mi más leal compañera,
me hice novio de la muerte,
la estreché con lazo fuerte
y su amor fue mi bandera.

CANCION DEL LEGIONARIO

(Himno de la Legión).

Soy valiente y leal legionario
soy soldado de brava legión;
pesa en mi alma doliente calvario
que en el fuego busca redención.

Mi divisa no conoce el miedo,
mi destino tan sólo es sufrir;
Mi Bandera luchar con denuedo
hasta conseguir
vencer o morir.

Legionario, legionario
que te entregas a luchar
y al azar dejas tu suerte,
pues tu vida es un azar.
Legionario, legionario
de bravura sin igual,
si en la guerra hallas la muerte,
tendrás siempre por sudario,
Legionario
la Bandera Nacional.

¡¡Legionarios a luchar,
legionarios a morir!!

Somos héroes incógnitos todos,
nadie aspire a saber quién soy yo;
mil tragedias, de diversos modos,
que el azar de la vida formó.

Cada uno será lo que quiera,
nada importa su vida anterior,
pero juntos formamos Bandera,
que da a la Legión
el más alto honor.

Legionario, legionario
que te entregas a luchar
y al azar dejas tu suerte,
pues tu vida es un azar.
Legionario, legionario
de bravura sin igual,
si en la guerra hallas la muerte,
tendrás siempre por sudario,
Legionario
la Bandera Nacional.

¡¡Legionarios a luchar,
legionarios a morir!!

Además de la canción del Legionario, existe otra canción emblemática de la Legión llamada “El Novio de la Muerte”, que se canta todos los sábados cuando la Legión celebra el Sábado Legionario. Esta canción la aprendió el autor de este trabajo de su querido y recordado amigo Ramón Pareja Monteagudo, natural de Cieza, al cual vuelvo a nombrar en el capítulo relativo a la Ley de Responsabilidades Políticas. Ramón Pareja estuvo en la Legión, llamado “Tercio de Extranjeros” hasta los primeros años treinta. Aunque la más popularizada, sin duda, fue la Canción del Legionario, de todas formas, reproduzco la de “El Novio de la Muerte”.

CANTO A NAVARRA

Navarra noble y guerrera

es la primera resurrección

de la nación.

Por eso como Navarra

nadie es capaz

de defender la religión.

Voluntarios a las armas

a las armas a luchar

por nuestra Fe

moriremos defendiendo

la bandera de

¡Jesucristo, nuestro Rey!

No llores madre, no llores,

porque tus hijos a la guerra van

a la guerra van.

Que importa que el cuerpo muera

si el alma va,

si el alma va a la Eternidad.

Voluntarios a las armas

a las armas a luchar

Por nuestra Fe

Moriremos defendiendo

la bandera de

¡Dios, Patria, Fueros, Rey!

¡Viva el Rey!

Esta canción se popularizó durante la guerra en Navarra y como tal aparece en el libro de Miguel Angel Ostiz y Dolores Baleztena “Romerías navarras”, editado por la editorial Gómez de Pamplona.

CANCION SOCIALISTA

(A las compañías de acero).

Las compañías de acero

Cantando a la lucha van

Su ser se escucha

Y van a luchar por la libertad.

Las compañías de acero

Cantando a la lucha van.

Las compañías de acero

Forjadas de acero están,

Y ¡triunfarán!.

Los milicianos de acero

salvarán al mundo entero

Usando el plomo certero

Gritan al mundo “si muero:

¡mis hijos se salvarán!

¡mis hijos se salvarán!

Las compañías de acero

Cantando a la lucha van

Su temple seguro

y valiente ademán.

Las compañías de acero

Forjadas de acero están

Y ¡triunfarán!.

E escasa la relación de canciones socialistas que conocemos. De “La Joven Guardia”, solo recordamos algunas estrofas, ya que la canción que más solían cantar era “La Internacional”, de inspiración comunista.

Joven Guardia,

Joven Guardia,

Que esté en guardia

el burgués insaciable y cruel.

Joven Guardia

Joven Guardia

No le des pan ni cuartel

Pan ni cuartel

….

CANCION DEL JARAMA

Esta canción nace con motivo de la Batalla del Jarama. La letra original está escrita en inglés, ya que en síntesis está dedicada al batallón “Lincoln” de brigadistas norteamericanos. La música es muy popular y ha llegado hasta nuestros días e incluso se aplica a una canción religiosa. El batallón “Lincoln” era el número 1 de la XIV Brigada Internacional. Puede considerarse como el “Himno de las Brigadas Internacionales”.

Hay un valle en España llamado Jarama,

en un lugar que nosotros conocemos bien

fue allí donde dimos nuestra hombría

y donde cayeron nuestros valientes camaradas.

Estamos orgullosos del Batallón “Lincoln”

y de la lucha que hizo por Madrid.

Allí luchamos como verdaderos hijos del pueblo,

como parte de la Quince Brigada.

Ahora estamos lejos de aquel valle de dolor,

pero su memoria nunca olvidaremos;

así que antes que continuemos esta reunión

pongámonos en pie por nuestros gloriosos muertos.

La letra fue compuesta por el poeta Charles Donnelli, inglés, combatiente del Batallón “Lincoln” que murió en la defensa de la carretera de La Coruña que pretendían cortar los nacionales para dejar aislado a Madrid y completar su cerco, cosa que no consiguieron.

La canción se cantaba con la tonada de “Red River Valley”.

SÍNTESIS DE LA BATALLA DEL JARAMA

La batalla se inició por parte nacional el día 6 de febrero de 1937, adelantándose a los gubernamentales que intentaban anticiparse a los nacionales. Más como dice Líster en su libro “Nuestra guerra”, mientras el mando republicano perdía el tiempo en discusiones, en el campo nacional había acuerdo y el frente se rompió el seis de febrero. Para mejor compresión de lo que fue la Batalla del Jarama, dejamos constancia de su desarrollo en un trabajo de Don José Manuel Martínes Bande, coronel de artillería, autor de varias monografías sobre la Guerra Civil que para mí, aparte de otras valoraciones que respeto, es lo más imparcial de los numerosos libros que he leído y consultado sobre la Guerra Civil.

CANTO POPULAR – 1930-1931

Viva los muertos de Jaca

Viva Galán y García

Viva los republicanos

Y abajo la monarquía.

Republicano, soy y seré

A mi partido defenderé

Porque me gusta esa opinión

Republicano de corazón.

Esta cancioncilla se cantaba en los primeros años de la República. Está dedicada la primera estrofa a Fermín Galán y García Hernández que se sublevaron en diciembre de 1930 en Jaca (Huesca). Fueron derrotadas por las tropas enviadas desde Zaragoza, juzgados sumariamente y fusilados el mismo 12 de diciembre. El autor de este trabajo la oyó cantar por primera vez el día de San Vicente de 1931 ó 1932.

HIMNO DE RIEGO

(Himno Nacional de la República)

Serenos y alegres
valientes y osados
cantemos soldados
el himno a la lid.


De nuestros acentos
el orbe se admire
y en nosotros mire
los hijos del Cid.

Soldados la patria
nos llama a la lid,
juremos por ella
vencer o morir.

El mundo vio nunca
más noble osadía,
ni vio nunca un día
más grande el valor,
que aquel que, inflamados,
nos vimos del fuego
excitar a Riego
de Patria el amor.

Soldados la patria
nos llama a la lid,
juremos por ella
vencer o morir.

La trompa guerrera
sus ecos da al viento,
horror al sediento,
ya ruge el cañon
a Marte, sañudo,
la audacia provoca
y el ingenio invoca
de nuestra nación.

Soldados la patria
nos llama a la lid,
juremos por ella
vencer o morir

Al terminar el primer trienio constitucional, y ser abolida la Constitución, Don Rafael del Riego fue ajusticiado.

REFLEXIONES

Para finalizar la presente publicación, en primer lugar queremos dar las más expresivas gracias al M. I. Ayuntamiento de Líria por la ayuda económica que nos han reconocido dentro del capítulo de subvenciones que cada año concede a las Entidades jurídicas “sin ánimo de lucro” y a las personas físicas, por la realización de las actividades inherentes a su personalidad ya que sin dicha ayuda quizás no hubiera sido posible realizar esta publicación.

Asimismo queremos hacer constar, que de forma genérica no hemos criticado a ninguna persona determinada enjuiciando hechos en los que tomaron parte activa. En la medida de lo posible hemos resaltado acciones suyas que tenían el deber de realizar por su situación personal. Lo demás está dentro de la conciencia de cada uno. Por el contrario, hemos enjuiciado la actuación de las Instituciones, no de las personas que las formaban, ya que los hechos están ahí y de ellos no se puede huir por más que se quiera.

Hoy día, algunos pretenden en pos de lo que llaman “la memoria histórica”, enjuiciar hechos que personas como yo vivimos, como por ejemplo la construcción en Cuelgamuros del Valle de los Caídos. Los juicios se dan vertidos de una parte y otra puesto sin que en realidad nadie pueda tirar la “primera piedra”. Sobre la leyenda del Valle de los Caídos, ella misma se desautoriza tras la lectura de la página 10 del periódico “El Mundo” de fecha 16 de septiembre del año actual en la que se demostraba la falsedad de los miles de muertos, trabajadores forzados, etc que murieron por desnutrición, abandono y trabajos extenuadores lo cual queda reducido a poco más que nada. De los pocos que trabajaron a partir de 1942, cuando ya habían empezado las obras terminadas en 1950, una gran parte continuaron después voluntariamente.

Nosotros, que vivimos aquellos terribles años que marcaron nuestra adolescencia y juventud, en términos generales recordamos poco de lo acontecido, solamente el entorno familiar, social y laboral que nos tocó vivir. Hoy, ya entrados en años, sólo queremos para nuestros hijos, para nuestros nietos y familiares la paz y prosperidad que nosotros no pudimos disfrutar en la dura guerra y la quizás en otros aspectos más dura posguerra. Para que la Paz reine día a día por muchos años, por generaciones en nuestros corazones y en nuestra querida España a la que tanto queremos y a la que tantos ofrecieron sus vidas en una y otra parte avance cada día más y más su diáfano porvenir. Así lo deseamos y para ello cada uno de nosotros ha trabajado y trabaja en su esfera particular y social para que el santo nombre de Dios y su Santa Iglesia sean respetados como se merecen.

jueves 20 de marzo de 2008

EL MAQUIS EN ESPAÑA.

Suscribo el presente apéndice relativo a la actuación del “maquis” en España pero circunscrito al Partido Judicial de Líria. Es decir, lo que actualmente constituye el término Judicial de Líria, Villar del Arzobispo, Chelva y Ademúz que formaban cada uno un partido judicial cuando se dividió España oficialmente en provincias con la creación de los partidos judiciales según la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1870.

Las variaciones demográficas han hecho necesarias una nueva división territorial, y actualmente Líria comprende los partidos judiciales anteriormente nombrados donde se ejerce la jurisdicción judicial y de la competencia de los asuntos que no conocen por estar atribuidos a los actuales jueces de paz; es decir, que el Partido Judicial de Líria conoce de todos los órganos jurisdiccionales atribuidos a los actuales de primera Instancia e instrucción.

Y con ello, entramos a lo que es el meollo del presente capítulo, es decir, la actuación del “maquis” en el Partido Judicial de Líria, nombre que viene dado a los miembros de la resistencia francesa en la segunda guerra mundial y que proliferaron extensamente cerca de la frontera hispano-francesa y en otras de la zona no ocupada y gobernada por Vichy.

En 1944, cuando ya Francia estaba totalmente ocupada por las fuerzas aliadas, los maquis, de tendencia totalmente comunista, se concentraron en el sur de Francia, en la frontera con España, organizándose bajo el mando del Partido Comunista Español para intentar la invasión de España, creyendo que la población civil se les sumaria para derribar al régimen de Franco, cosa que no sucedió. El “maquis”, después de una primera derrota sufrida en 1944 tras un intento frustrado de invasión de España por varios núcleos de dicha organización por Navarra y el Valle de Arán, fracasó nuevamente al enfrentarse con el Ejército.

Por ello, se inició una nueva táctica, consistente en infiltrar pequeños núcleos de combatientes armados que fueron creando puestos de enlace, aprovisionamiento y contacto con la población. De esta manera se constituyó una base logística que les permitió ir llegando cada vez a más zonas de la península. Todo ello bajo el mando del Partido Comunista que desde Toulouse era dirigido por un Comité formado por la “Pasionaria”, Santiago Carrillo y Líster.

En la frontera con Navarra penetraron por el Valle del Roncal, sustrayéndose a la vigilancia llegando hasta el Levante, Cuenca, Toledo, Teruel, etc. Fueron especialmente eficaces en los partidos judiciales de Chelva y Utiel con ramificaciones por Líria y Villar del Arzobispo, llegando incluso hasta Gandia.

Entre los hechos que revelan “la lucha por la democracia” que llevaron a cabo aquellos sujetos están: primero, asesinato del juez de paz de Domeño, Sr. Guzmán y de tres de sus hijos cuando estaban trabajando en el campo. Segundo, asesinato del labrador D. Francisco Lucio y su hijo, vecinos de Varea de la Dehesa (Cuenca, limítrofe con Valencia), que fueron atados a un árbol y utilizados como diana. Tercero, invasión de la aldea de Los Olmos (Aras), llenándola de propaganda después de asesinar a tres vecinos[1]. Cuarta, en Mora la Nueva (Cuenca), la noche del doce de febrero de 1946, los guerrilleros levantaron el rail de la vía férrea entre las estaciones de Guamers y Mora la Nueva lo que produjo el descarrilamiento del tren y su caída por el barranco “Ull de Asmá” matando a cuarenta (40) personas e hiriendo a más de cien. Este hecho, aunque no tuvo lugar propiamente en el Partido Judicial de Líria lo nombro para que el lector tenga a buena cuenta cómo “luchaban por la democracia” aquellos sujetos.

Quinta, en febrero de 1949, el “maquis” invadió Losa del Obispo tirando bombas de mano en los cafés y bares repletos de gente, causando varios muertos, después de lo que asesinaron al comandante del puesto de la Guardia Civil y a su mujer e hirieron a su hija, apenas una niña. Según Juan Pedro Yañez Ruiz[2], los “maquis” asesinaron a 953 personas, cometieron 5.962 atracos y otros 8.269 actos violentos entre expoliaciones, violaciones, robos y secuestros que acababan siempre con una petición de rescate. Por otra parte los “maquis” tuvieron en enfrentamientos 2.173 muertos, 467 prisioneros, 546 presentados a las fuerzas de orden público y 19.445 personas detenidas de su red de apoyo. La Guardia Civil tuvo 257 muertos y 370 heridos, la Policia Armada 12 muertos y el Ejército, especialmente en la acción del Valle de Arán, 27 muertos.

Entre los asesinatos destacaron los realizados en Gúdar el 29 de octubre de 1947 haciendo estallar una bomba en el domicilio del alcalde al que mataron, a varios guardias civiles y a sus mujeres. Esta partida estaba mandada por una guerrillera que antes de enfrentarse a la Guardia Civil, prefirió suicidarse. Para los datos relativos a la actuación del “maquis” en el Partido judicial de Líria que he resumido en este capítulo es imprescindible consultar el magnífico trabajo “La lucha contra el “maquis” español” de Francisco Aguado Sánchez[3].

Esta pandilla de “luchadores por la democracia” eran, como ya he dicho, dirigidos por Stalin, la “Pasionaria”, Carrillo y Líster ¿qué democracia perseguían cuando estaba en plena vigencia el “telón de acero”?. Es la democracia de los asesinatos de Torrejón de Ardoz y de Paracuellos siendo Consejero de Orden Público en noviembre de 1936 Santiago Carrillo?.

El congreso de los Diputados, presidido por Don José María Aznar, el 16 de mayo de 2001, votó por unanimidad a favor de una proposición de ley presentada por el Partido Comunista, en la que se rehabilitaba a los “maquis” por su lucha “heroica” contra el franquismo en pro de la democracia y la libertad.

Se han publicado recientemente algunos trabajos sobre la actividad del “maquis”, algunos de ellos interesantes como el de Carlos Engels pero otros sin embargo han pretendido embaucar al lector defendiendo que los “maquis” eran luchadores por la libertad y la democracia cuando lo cierto es que eran dirigidos desde Moscú por el “camarada Stalin”. ¿También va incluirlos José Luis Rodríguez Zapatero en lo que llaman la “memoria histórica”?.



[1] Periódico “El Guerrillero”, órgano de propaganda de los “maquis”, número de noviembre de 1946.

[2] “Historia y vida”, números 312 y 315.

[3] Francisco Aguado Sánchez, “La lucha contra el “maquis” español”, Ed. San Martín, Madrid, 1975.

D. Miguel García Royo


Agente Judicial

D. Luis Conde Mostazo


Juez Comarcal

D. Florencio Oliver León


Movilizado en Abril de 1939
Prestó servicio en la Cárcel de Mujeres

Cárcel de Mujeres


Edificio Calle Mayor nº 49, donde se instaló la Cárcel de Mujeres

D. Ramón Puig Torralba


Secretario del Juzgado Municipal el 18 de Julio de 1936
Destituido por el Comité

D. Juan Collado Pastor


Juez Municipal el 18 de Julio de 1936
Destituido por el Comité

EL JUZGADO MUNICIPAL

Lo constituían el 18 de julio los siguientes señores.

Juez D. Juan Collado Pastor

Suplente D.José Maria Ferrer Lliso

Fiscal D. Antonio Borrell Tormo

Suplente D. Carmelo Sornosa Granell

Secretario D. Ramón Puig Torralba[1]

Agente D. José Pérez Alepuz

Todos los funcionarios fueron destituidos por el Comité. El Comité nombro Juez Municipal interino a D. Francisco Porcar López y como Secretario a D. Pascual Sabater García[2]. El día 24 de agosto asume las funciones de Secretario D. Jaime Torrijo Llopis cesando Sabater. Así aparece como Juez D. Emilio Veses Sabater y como Secretario D. Pascual Torner Enguidanos, hasta julio de 1937, en que entra de Juez Municipal D. Mauricio Pérez Martínez, cuyo cargo desempeñó hasta final de la guerra. Como Secretario entró D. Jaime Torrijo LLopis. Éste cesó el día 5 de agosto de 1937 en que toma posesión D. Manuel Pérez Ferrandis que a su vez cesaría en el cargo figurando de nuevo como Secretario Jaime Torrijo Llopis. El 4 de octubre de dicho año también ocuparon por pocos días el cargo de Secretario D. Antonio Motes Calvo y D. José Miñana Margallo. Por último el cargo de Secretario fue vuelto a ocupar por Jaime Torrijos Llopis hasta el 8 de marzo de 1939 y a partir de ahí hasta el 31 de marzo de dicho año por D. Fermin Torrijo Llopis, igual que D. Miguel Pérez Martínez como Juez.

Los Libros del Registro fueron revisados por el Juez de Primera Instancia como Inspector del Registro y el Secretario. Todos los nombramientos del Juzgado Municipal fueron realizados por el Comité y el Consejo popular que sustituyo a éste en sus funciones en el transcurso de la guerra.

Finalizada la contienda regresaron al Juzgado de Primera Instancia, el Secretario D. Francisco Coloma Giner[3], el Oficial Jaime Yuste y el Agente Vicente Puchol Palacios. El Juzgado fue militarizado y el Sr. Juez D. José Blanes como oficial de complemento y Jaime Yuste como Secretario, vistiendo los dos uniforme militar y cubiertos con boina roja y correaje, fueron los encargados de instruir los sumarios contra las personas detenidas en número superior en algunos momentos a mas de trescientas en la cárcel del Partido, hoy Biblioteca y en el Ayuntamiento en su parte alta.

En la cárcel del Partido, además del encargado Francisco Benito Sánchez, repuesto en el cargo del que lo había destituido el Ayuntamiento del Frente Popular, éste era ayudado por dos o tres jóvenes que habían sido militarizados y encargados de la custodia de los presos.

La cárcel de mujeres, se situó en el numero 49 de la calle Mayor. Estaban encargados de su vigilancia, entre otros jóvenes en edad militar, Florencio Oliver León, el que por permitir que el esposo de una detenida, pudiera comunicarse desde una casa de enfrente, fue destituido del cargo.

Dado el gran trabajo del Juzgado de Instrucción entraron como ayudantes José Morato Espí y Francisco Faubel Espí.

El Juzgado Municipal quedó constituído de la siguiente forma:

Juez propietario D. Vicente Ramirez Ramirez

Juez sustituto. D. Juan Collado Pastor

Fiscal Propietario. D. Miguel Yuste Escrig

Fiscal sustituto D. Juan Antonio Martínez Faubel

Secretaria D. Pilar Yuste Pablo

Agente Judicial D. Vicente Pérez Alepuz

El Juez Municipal continuó con esta plantilla hasta 1945, en que la Ley de Reforma de la Justicia Municipal lo convirtió en Juzgado Comarcal con los siguientes funcionarios:

Juez Comarcal propietario D. Luis Conde Mostazo

Juez Comarcal sustituto D. José Salas Marques

Fiscal propietario D. Pascual Llopis Aiza

Fiscal sustituto D. Jaime Portolés Aliaga

Secretario D. Jaime Yuste Pablo

Oficial Habilitado Dª Pilar Yuste Pablo

Agente Judicial D. Miguel Garcia Royo

Los Consejos de guerra, una vez terminados los sumarios se celebraban en el salón de actos del Ayuntamiento. El Tribunal militar lo formaban tres Jefes del Ejército, Relator o Secretario, el Fiscal, el Abogado defensor, y un Oficial.

Yo presencié el Consejo de guerra contra Miguel Moros Tudela el “Cubano”y otros procesados. El Cubano era hermanastro de una tía mía, que me pidió que asistiera al consejo de guerra[4]. La primera ejecución que se llevó a cabo en Líria fue de 19 condenados todos vecinos de Benaguacil el 15 de abril de 1939.

NOMBRE NATURALEZA

1.- Melchor Balaguer Alonso Benaguacil

2.- Luis Alonso Balaguer Benaguacil

3.- Julio Zarzo Cervera Benaguacil

4.- Vicente Birsa Monzo Benaguacil

5.- Rosendo Ibáñez Rodrigo Benaguacil

6.- Rosendo Ibáñez Tarin Benaguacil

7.- Vicente Vivo Llopis Benaguacil

8.- José Faus Campos Benaguacil

9.- Aurelio Ferrer Gómez Benaguacil

10-German Arrue Gómez Benaguacil

11-Alfonso Mas Doménech Benaguacil

12-Juan Antonio Lluquet Dura Benaguacil

13-Vicente Ferrer Aleixandre Benaguacil

14-Juan Garrido Mas Benaguacil

15-Fernando Garrido Mas Benaguacil

16-Juan de la Fuente Gutiérrez Madrid

17-Emilio Duran Mendez Madrid

18-Valentin Mecinas Sánchez Villarobledo

19-Antonio Martínez Ferris Pobla-Llarga

Las ejecuciones se llevaban a cabo en el cementerio de Líria en el denominado “corral”, hoy segundo tramo izquierda entrando, que tenia una puerta de acceso a la carretera. El pelotón o sección de ejecución lo mandaba un Oficial. Si eran moros, regresaban a Líria, cantando y dando palmadas, no así, los soldados españoles que regresaban serios por el acto en que habían intervenido.

Se permitía a los familiares recoger los cadáveres y en caso contrario eran enterrados en una fosa común. Muchos de ellos, posteriormente fueron desenterrados y llevados a sus lugares de origen.

Y por último el Juzgado de Instrucción remitía una orden al Juzgado Municipal para la inscripción de las defunciones en el Registro Civil, Sección de Defunciones.



[1] D. Ramón Puig Torralba, Secretario del Juzgado Municipal fue destituido.

[2] Página 90 folio 127 del libro 40 de defunciones del Registro Civil de Líria.

[3] Francisco Coloma Giner en su declaración jurada, prestada después de finalizada la contienda para ser admitido como Secretario Judicial, manifiesta: Que en los primeros días de agosto de 1936 fue detenido en Líria en unión del Sr. Juez D. José Blanes y conducidos al Gobierno civil de Valencia. Desde allí a la Presidencia de la Audiencia Territorial, donde se les impuso una multa de 500 pesetas, continuando en sus funciones hasta que el día 18 de dicho mes, fue destituido por el Comité ejecutivo popular. Falleció en Líria el 28 de febrero de 1941.

[4] Miguel Moros Tudela “El Cubano” era natural de Líria. Emigró a Cuba de ahí su apodo. Residía en la última casa a la izquierda subiendo la cuesta del Monasterio de San Miguel, era de ideas anarquistas y en su domicilio impartía clases de anarquismo. Muchos de los que se significaron durante la guerra civil fueron alumnos suyos. Nunca se significó por actuar en actos violentos, ni incluso durante la sublevación anarquista a nivel nacional de Enero de 1933, que origino graves sucesos en Pedralba y Bugarra y que llevó a la carcel a varios anarquistas de Líria. Era hermanastro de mi tía Concepción Alama Tudela. Cuando salió en libertad estuvo una temporada en el Asilo del Remedio. En su estancia en Cuba, tuvo dos hijos llamados, Lirio y Miguel. El primero murió en Chicago y el segundo ya mayor, se exilió cuando Fidel Castro tomó el poder en Cuba y murió en Miami donde dejo varios hijos. Estos datos me fueron proporcionados por mi primo hermano Vicente Romero Alama, sobrino de “El Cubano”.

D.Jaime Yuste Pablo


Oficial del Juzgao de 1ª Instancia e Instrucción de Llíria

D. José Morató Espí


Oficial del Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción de Llíria

D. Francisco Coloma Giner


Secretario del Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción de Llíria

miércoles 20 de febrero de 2008

EL JUZGADO DE PRIMERA INSTANCIA E INSTRUCCIÓN

El 18 de julio de 1936 los funcionarios adscritos al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción eran los siguientes:

Juez D. José Blanes Perez

Secretario D. Francisco Coloma Giner

Oficial Habilitado D. Jaime Yuste Pablo

Agente Judicial D. Vicente Puchol Palacios

El 18 de julio, el Juez de Primera Instancia se encontraba de vacaciones de verano y lo suplía D. José Maria Haro Salvador, Juez de Primera Instancia de Valencia.

En acta del Comité Ejecutivo Popular de fecha 17 de agosto, se acuerda cesar en el desempeño de sus cargos a D. Francisco Coloma Giner, Secretario D. Jaime Yuste Pablo Oficial y a D. Vicente Puchol Palacios Agente Judicial.El día 18 de agosto le es comunicada a los expresados la orden del comité por Julian Albarracin.

D. José Blanes Perez continuó como Juez de Primera Instancia hasta el final de la guerra y después como relataremos en este trabajo.

D. Jaime Yuste se escondió en el domicilio de sus padres hasta el final de la guerra.

El Juzgado de Primera Instancia, continuó en sus funciones siendo nombrado Secretario D. Juan Manuel Perez y por el Ministerio de Justicia se nombró como agente Judicial a D. Leandro Ortiz Galán nombramiento que fue rechazado por el Comité nombrando a Luis Alis Rodríguez con fecha 15 de abril de 1937.

Los asuntos contenciosos prácticamente se paralizaron y quedaron relegados sólo al cumplimiento de ordenes superiores como la evacuación de una orden dirigida al Comité sobre si consideraba afectos o desafectos a los funcionarios que formaban la plantilla del Juzgado Municipal: Juez, Secretario y alguacil. D. Vicente Pérez Alepuz había sido destituido por el comité el 17 de agosto de 1936, fueron declarados desafectos.

D. Ramón Serrano Suñer


D. Ramón Serrano Suñer
Ministro de Interior
Jefe de la Junta Política
Cesado a raíz del atentado de Begoña, el 11 de Agosto de 1942
Falleció en 2003

LA LEY DE RESPONSABILIDADES POLITICAS (1 MARZO DE 1940)

Este capítulo lo traemos a colación, porque dicha ley afectó a muchas personas de Líria que vivieron la contienda civil en la zona Republicana y que incluso en sus coletazos, perjudicó a personas que vivieron en la zona Nacional. La obra de Elenio Saña “El franquismo sin mitos”[1] es un reportaje mano a mano con D. Ramón Serrano Suñer, cuñado del Generalísimo Franco, que ostentó en el régimen anterior desde 1937 a 1942 los cargos de ministro de Asuntos Exteriores y de Gobernación.

Elenio Saña le pregunta a Serrano sobre la Ley de responsabilidades políticas, su gestación, autores y su aplicación y éste le responde. La Ley fue elaborada por Pedro González Bueno procedente del campo liberal y Ministro de Acción Sindical que no había sido falangista y que dentro de F.E.T. se significó como fanático Falangista, como todos los que como él, fueron “nuevos conversos” del régimen, al contrario de los viejos falangistas con alguna rara excepción. A González Bueno le ayudaron en la elaboración de la Ley falangistas de su misma laya. Es más, González Bueno había sido catedrático de Filosofía y Letras durante la dictadura de Primo de Rivera.

La Ley se dirigía concretamente a todos los que habían participado en el “Alzamiento socialista, comunista y anarquista contra la Republica en Octubre de 1934. A todos los que habían propagado ideas disolventes contra España y haciendo especial mención del Comunismo y la “Masonería”. Además de las responsabilidades políticas de Orden Penal, llevaba aparejada la de responsabilidades económicas, con embargo de bienes de los afectados, para el pago de las sanciones económicas.

A las preguntas de Saña, Serrano manifiesta que la Ley fue mala y mala en su aplicación por cuanto dañó a muchas personas que nada tuvieron que ver con las causas que señalaba la Ley como objetivo de su aplicación, cuyas personas quedaron marcadas para toda su vida. En Líria, se dieron casos sangrantes de la aplicación de la Ley.

Serrano, aunque reconoce lo anterior elude el nacimiento de la Ley y su aplicación retrospectiva, el tiempo en que se dictó y relata una anécdota que le tocó vivir.

Un día se les presentó en el Ministerio el excatedratico y entonces Sacerdote García Morente, del que González Bueno, había sido su discípulo al igual que Serrano, diciéndole que le habían aplicado la Ley y le habían embargado los escasos bienes que poseía. Serrano lo tranquilizó y le prometió hablar con González Bueno, ya que seguramente se trataba de un error. Serrano habló con González Bueno, pero este se negó tajantemente a rectificar la persecución contra el sacerdote García Morente por lo que Serrano tuvo que hablar con Franco, el cual intervino y ordenó a González Bueno dejar sin efecto la sanción contra García Morente.

Serrano contesta a Saña que la Ley fue mala pero se aplicó por poco tiempo aunque no obstante se aplico a Catedráticos y personal docente, algunos sin significación política y sólo por ser republicanos.

La actuación de González Bueno en el hecho que hemos relatado es producto de los tiempos de que unos se atribuyen el poder que no tienen, perjudicando a los demás. Hemos sido testigos de actos políticos de dudosa legalidad en nuestra larga vida y sobre todo en la guerra civil y en la dura posguerra. Lo ilegal y lo injusto, nunca tienen justificación.

Cuantas personas vinieron a Líria finalizada la guerra, en busca de trabajo o desterradas, en términos generales se comportaron correctamente y cuando se ausentaron cumplido el destierro dejaron un buen recuerdo entre los que los trataron. Otros continuaron en Líria, se afincaron y son muchas las familias que viven entre nosotros. D. José Franco, médico, murciano, querido y respetado por todos los que lo trataron. Ramón Pareja Monteagudo y su esposa Josefa, Antonio Martínez el canónigo de Cieza. Ramón Santonja y su familia de Calasparra. Frasquito, Cristóbal, Vicente Martínez y su esposa. Juan el Chozas y su familia de Calasparra[2]. Todos encontraron trabajo en la empresa de Hilados Hermanos Cantó y se integraron en la sociedad. A los que no se fueron a sus lugares de origen, a todos nuestro recuerdo.



[1] Saña, Elenio. “El franquismo sin mitos”, ed Grijalbo.... etc

[2] Yo fui padrino de boda de Cristóbal, puesto que se había casado por el Comité de su pueblo, la padrina fue Dª. Dolores Serra Jiménez, el matrimonio se celebró en la Iglesia de la Asunción, en la misa primera a las seis de la mañana, antes de entrar a trabajar. También el que suscribe fue padrino en el bautizo de una hija de “Juan el Chozas”.

Dibujo Negrín en Llíria, calle Mayor - San Miguel

Lámina con los 13 puntos de Negrín

LOS TRECE PUNTOS DE D. JUAN NEGRIN

¿Por qué traemos a la presente publicación lo relativo a los famosos puntos de D. Juan Negrin, Presidente del Consejo de Ministros de la Republica Española?. Por cuanto en Líria al igual que en el resto del territorio gubernamental se publicaron carteles y murales con el contenido de los famosos puntos. Así como se difundieron a través de la radio y medios de publicación por toda Europa, se hicieron ediciones especiales para los combatientes e incluso se lanzaron en aviones en la retaguardia nacional. El mando nacional no hizo ningún caso de los puntos, y los tachó de mera propaganda.

En Líria aun existe uno de los murales en la calle Mayor, esquina de la calle San Miguel numero 44, en aquel tiempo propiedad de D. Miguel Ferrandis Garrigues y Dª Amparo Asensi y hoy propiedad de su nieto Pedro Ferrandis Sabater. Dicho mural fue borrado con cal finalizada la guerra, al igual que otros que se colocaron en Líria en el mes de agosto de 1938, en plena batalla del Ebro, trabajo que realizaron soldados del equipo de cultura del Ejército Republicano.

Uno, aún recuerda los andamios construidos para pintar los murales, especialmente el colocado en la fachada de la casa del Dr. Alamá, hoy desaparecida, calle de San Miguel-Plaza del General Santes numero 37.

Los trece puntos se pactaron en un consejo de ministros de abril de 1938 y fueron sacados de un discurso del Dr. Negrín. El mural que aún existe en Líria y que aportamos fotográficamente, salió a relucir al realizar la remodelación del edificio en que se encuentra.

Los famosos puntos se refieren a los conceptos que acompañamos en impreso adjunto, para que no se nos pueda tachar de partidismo. Si que nos interesa resaltar el contenido de alguno de los puntos.

Punto 1º. La independencia de España en el cual las partes contendientes estaban de acuerdo.

Punto 2º. Liberar a España de invasores extranjeros. Este punto fue el más aireado por la propaganda republicana, por todos sus medios de difusión. Cuanto más se alargaba la guerra, los partes diarios empezaban con el párrafo siguiente “las fuerzas franquistas al servicio de la invasión” pues bien, en multitud de ocasiones, el Generalísimo Franco dejó bien claro que finalizada la guerra ningún soldado extranjero quedaría en España, como así ocurrió.

Ramón Serrano Suñer en su famoso libro “Entre Hendaya y Gibraltar, dejó bien claro que en lo referente a la ayuda italo-germana a la causa nacional, Italia se porto con generosidad en el pago de la deuda por la ayuda material a la zona rebelde en la que dejó varios miles de muertos de la juventud italiana, muchos de los cuales descansan esperando la “resurrección de los muertos” en Zaragoza en la Iglesia de San Valero que es visitada por descendientes y familiares de los muertos italianos allí enterrados.

La ayuda alemana, se pagó mayormente en materias primas y alguna concesión minera, totalmente liquidada en los años cuarenta. Entre los famosos puntos está el número 8 que habla de la democracia campesina y la abolición de la propiedad semifeudal y el 13 que habla de una amplia amnistía para los españoles que quieran engrandecer a España.

RESUMIMOS

1º ¿Dónde quedó el lago italiano en el Mediterráneo?. En qué quedó la invasión extranjera.?

2º ¿En que quedó la democracia campesina?. En nada, en simple propaganda. Posteriormente se hizo la Reforma Agraria que después de la República seguía pendiente, pero la tuvo que hacer Franco. Que se lo pregunten a los vecinos de Líria, Casinos, Bétera, Chovar, Benagéber, Marines o Domeño, etc, que pasaron de mal vivir en sus queridos terruños a lo que son hoy: terrenos de regadío bañados por aguas procedentes del pantano de Benagéber.

Todo ello a pesar de la manipulación histórica de Santos Juliá, Preston, Escolá y tantos otros que no vivieron la guerra ni la dura posguerra. Todo ello, la verdadera historia lo ha dicho ya.

Banderín de la Juventud Tradicionalista de Llíria


Banderín de la Juventud Tradicionalista de Llíria
Salvado por el Carlista Pascual Cebriá Gasent y llevado por su hijo Pascual el día 29 de Marzo de 1939 en la manifestación de ese día.

Pascual Cebriá Torrent


Pascual Cebriá Torrent

Pascual Cebriá Gasent


Pascual Cebriá Gasent

Bandera del Círculo Carlista de Llíria


Bandera del Círculo Carlista de Llíria
Salvada por Pascual Cebriá Gasent, salió a la luz pública el 29 de Marzo de 1939. Fue llevada a la manifestación de dicho día por Bautista Seguer Aliaga, preso político en Llíria, de donde era oriundo.

Excmo. Sr. D. Manuel Fal Conde


Excmo. Sr. D. Manuel Fal Conde
Jefe Nacional del Carlismo el 18 de Julio de 1938

Excmo. Sr. D. José Sanjurjo Sacanell


Excmo. Sr. D. José Sanjurjo Sacanell
Jefe Militar del Alzamiento
Falleció el 20 de Julio de 1936 en Estoril (Portugal)

miércoles 6 de febrero de 2008

La bandera roja y gualda

El presente apéndice lo dedicamos a la bandera bicolor, creada por S. M. Don Carlos III de Borbón para reconocer a su escuadra y que fue la enseña de la Patria con el paréntesis de la 2ª República ya que la 1ª no la suprimió. Los republicanos de la 2ª República se inventaron una nueva bandera sin ninguna tradición histórica aludiendo al pendón de los comuneros de Castilla. La Bandera roja y gualda, fue restaurada en la zona nacional y luego mantenida por el actual régimen con algunas modificaciones, es decir, la supresión del Águila de San Juan con la leyenda "una, grande y libre" y el yugo y las flechas del escudo de armas de los Reyes Católicos que habían sido añadidos en 1938. El actual régimen dentro del escudo nacional ha recuperado las flores de Lis de los Borbones. La bandera roja y gualda está formada por tres franjas horizontales, dos rojas y una amarilla teniendo la amarilla el doble de anchura de cada una de las rojas, según reseña el artículo 4º de la actual constitución española.

Pero ¿por qué se reinstauró la bandera rojigualda que había sido abolida por el gobierno salido del 14 de abril de 1931?. Para ello debemos remontarnos al 18 de julio de 1936 al producirse el levantamiento de una parte del Ejército contra el gobierno del Frente Popular, que no contra la República como forma de gobierno, como puede demostrarse ya que en algunas de las capitales donde triunfó la rebelión, los bandos de proclamación del estado de guerra, se leyeron en muchas partes con la bandera republicana. Una de las fuerzas políticas decisivas en el Alzamiento fue el Carlismo, organizado bajo las siglas de la Comunión Tradicionalista. Regido por S. M. Don Alfonso Carlos de Borbón, S. A. R. Don Javier de Borbón Parma y el Jefe Delegado, Don Manuel Fal Conde que representaban a la Junta del Alzamiento que estaba en San Juan de Luz (Francia).

Era Jefe Regional del Requeté de Navarra Don Antonio Lizarza Irribaren. El Requeté navarro había llegado a altas cotas de organización y el 12 de junio Don Antonio Lizarza a través de unos oficiales de la guarnición Navarra fue llamado por el general Mola, Director de la conspiración para que le informara sobre la organización del Requeté navarro. Al manifestarle Lizarza que tenía encuadrados más de 8.000 requetés, el general se mostró complacido y le comunicó que era una fuerza con la cual deseaba contar para el Alzamiento que estaba preparando el Ejército. No obstante, Lizarza según nos relata en su libro "Memorias de la conspiración, 1936-1939"[1] le manifestó al general que él no contaba con ninguna autorización para comprometerse con el Ejército ya que esta competía a la Junta Nacional Carlista por lo que el general Mola le pidió que lo pusiera en contacto con ella. Producto de la misma hubo una segunda reunión celebrada en capitanía entre el general Mola y Don José Luis Zamanillo, Delegado Nacional de Requetés, donde Mola le puso en su conocimiento el proyecto de Alzamiento del Ejército y Zamanillo esbozó unas bases de cooperación de la Comunión Tradicionalista con el Ejército que no fueron aceptadas por el general Mola, especialmente lo relativo a la bandera roja y gualda por cuanto había mucha gente del Ejército comprometida con el levantamiento de ideología republicana (casos del general de División Don Miguel Cabanellas, Don Gonzalo Queipo de Llano, coronel Don Antonio Aranda, etc). No obstante, Zamanillo le manifestó a Mola que pondría en conocimiento de la Junta General sus proposiciones. El día 15 de junio se celebró en el monasterio de Irache otra reunión entre el general Mola y Don Manuel Fal Conde en la que Don Manuel entregó a Mola por escrito unas bases mínimas para que el carlismo se sumara al Alzamiento Nacional entre las que había dos que Mola no aceptó de ninguna manera: la bandera rojigualda y el derrocamiento del régimen republicano. Bases que como otras respecto a la derogación de las leyes anticatólicas de la República, Mola no aceptó de ninguna manera, separándose los reunidos sin llegar a ningún acuerdo pero no obstante con el propósito firme de continuar los contactos. En este paréntesis, la Junta Nacional Carlista mandó a Don Antonio Lizarza a Portugal para entregar una carta al general Don José Sanjurjo en Estoril, comunicándole la situación de las relaciones con el Ejército, como jefe supremo del Alzamiento proyectado. Antonio Lizarza entregó la carta de la Comunión al general Sanjurjo y éste con fecha 9 de julio escribió una carta por duplicado, una para el general Mola y otra para la Junta Suprema Carlista en la que entre otros conceptos, en referencia a la bandera rojigualda manifestaba que "aquellas fuerzas que fueran netamente carlistas en el Alzamiento se alzaran con la bandera roja y gualda y las fuerzas del Ejército sin ninguna bandera". Regresado Lizarza a Navarra entregó una de las cartas al ayudante del Señor Mola al señor Cordón y después de leída por el general Mola, éste manifestó tajantemente que la firma de la carta era del general Sanjurjo pero su contenido no. La Comunión Tradicionalista ante este estado de la situación acordó romper las relaciones con el Ejército, continuando sus preparativos para pronunciarse contra la República. Ante esta situación, Antonio Lizarza tuvo una entrevista con varios oficiales de la guarnición en su propio domicilio y éstos le echaron en cara el abandono con que los carlistas habían dejado a Mola ya en las proximidades de la fecha clave para producirse el Alzamiento ya que una de las condiciones que ponía el carlismo era "la aceptación total de su programa y la proclamación de la monarquía en la persona de Don Alfonso Carlos, afirmación que fue rechazada tajantemente por Lizarza por no ajustarse a la verdad. No obstante Antonio Lizarza hizo una propuesta a los oficiales que asistían a la reunión. ¿Por qué no proponéis a Mola que acepte las orientaciones que fije después de triunfar el Alzamiento el general Sanjurjo como jefe de gobierno?. Esta propuesta hecha por Lizarza por escrito fue trasmitida al general Mola el cual emitió el siguiente comunicado: "Conforme con las orientaciones que en su carta del día 9 indica el general Sanjurjo y las que el día de mañana determine el mismo como jefe de gobierno. Firmado Emilio Mola". Esta nota fue entregada por Lizarza a la Junta Nacional Carlista en San Juan de Luz que la consideró suficiente y emitió el siguiente documento "La Comunión Tradicionalista, se suma con todas sus fuerzas en toda España al Movimiento militar para la salvación de la Patria, supuesto que el Exmo señor Director acepta como programa de gobierno el que en líneas generales contiene la carta dirigida al mismo por el general Sanjurjo de fecha 9 (de julio). Lo que firmamos con la representación que nos compete. Javier de Borbón-Parma. Manuel Fal Conde".

El Alzamiento del Ejército empezó el día 17 de julio en África y el 18 se sublevó la guarnición de Burgos (6ª División), y los requetés burgaleses sacaron ese día a la calle la bandera roja y gualda. El día 19 se proclamó el estado de guerra en Navarra y la bandera roja y gualda fue izada en la balconada del Círculo Carlista de Pamplona situado en la plaza del Castillo y asimismo los requetés la colocaron en el balcón de la Diputación Foral.

El día 12 de agosto con motivo de la visita a Sevilla del general Franco, jefe del Ejército del Sur, en el balcón de capitanía junto con el general Queipo de Llano se hizó la bandera roja y gualda, organizándose una manifestación en la capital paseando la enseña nacional. Poco después la Junta de Defensa Nacional presidida por Don Miguel Cabanellas instauró de manera oficial la bandera rojigualda en todo el territorio nacional.

En Líria, la bandera roja y gualda del Carlismo local que había tenido escondida con grave riesgo, junto al banderín de la Juventud Tradicionalista, el carlista Don Pascual Cebriá Gasent, fue sacada y paseada en la magna manifestación que tuvo lugar el día 29 de marzo hacia mediodía. En dicha manifestación habló a la multitud asistente desde el balcón del Círculo Tradicionalista el Delegado Local de la Comunión Don Francisco Carbonell Santes. Todo ello está relatado en una carta que Don Pablo Rodríguez Imaz envió el 7 de junio de 1972 a Don Rafael Gambra Ciudad, Alférez provisional del Tercio de Requetés de “El Alcázar” que formando parte de la 152 División llegó a Líria al mando de una sección de requetés. En la manifestación la bandera era llevada por Bautista Seguer Aliaga, carlista oriundo de Líria y el banderín por Pascual Cebriá Torrent, hijo del anterior. La manifestación terminó en la plaza mayor donde se celebró una misa oficiada por el reverendo Don Juan Martín Martínez y ayudada por Pablo Rodríguez Imaz y un requeté también prisionero natural de Corella (Navarra).

La bandera roja y gualda del Círculo Carlista de Líria está conservada actualmente en el Archivo del Círculo Cultural Católico San Miguel de Líria.

Carta de Pablo Rodríguez Imaz

"Larraga (Navarra), 7 de junio de 1972. Sr. Don Rafael Gambra. Pamplona.

Muy señor mío y querido correligionario: Su reaparición en las páginas del Pensamiento Navarro francamente me congratulan por mi plena identificación con sus principios político-religiosos de U. Siempre leo con fruición lo que usted escribe. Pero su trabajo IN MEMORIAM hace referencia a la ciudad de Líria en un momento histórico con el que me siento identificado porque allí fui liberado como prisionero de guerra de los rojos. Caí cuando lo de Quinto y Belchite, militando en la segunda batería del 12 L. de Logroño en la que estábamos bastantes requetés voluntarios. La lectura de su trabajo me ha traído a la memoria un enorme montón de recuerdos. Los que rebasamos el medio siglo ya vivimos de recuerdos que siempre es grato volver a vivirlos aunque sea en la imaginación, encajando aquello de Jorge Manrique "cualquier tiempo pasado fue mejor". Si mal no recuerdo el 28 de marzo cayó Madrid. Aquella misma tarde muchos de los prisioneros ya no salieron a trabajar ante la pasividad desmoralizada de los guardianes que les faltaba valor para imponerse porque barruntaban lo que venía. Al día siguiente, 29 de marzo, ya no se salió a trabajar y nos dedicamos a pasear por las calles de la ciudad y visitar a algunas familias con la que se había hecho amistades muy limitadas a hurtadillas. La noche de ese día llegamos a la casa de un herrero, y después de charlar un rato, el padre de la familia me dijo: "ven conmigo, tu y yo vamos a descubrir algo que no a visto la luz desde la República". Me llevó por unas cuadras a un pajar muy escondido donde había ocultos varios objetos, cuadros de Santos, crucifijos, etc. Cogió un saco con unción y emoción, lo desató y sacó un envoltorio de hule donde había un banderín de las Margaritas; lo besamos los dos emocionados. El día 30, por la mañana se reagruparon los componentes de la Banda de Música de Líria sin haber entrado todavía nuestras fuerzas y tocaron diana por las calles como para querer reunir a la gente en la plaza, donde se iba a celebrar la primera Misa de Campaña a la que tuve el honor de ayudar con otro muchacho de Corella. Al llegar la banda a la altura de la casa del herrero, paró y apareció el padre de familia con la bandera del Círculo y el hijo de unos 14 o 15 años con el banderín de las Margaritas cubiertos con sendas boinas rojas agujereadas por haber pertenecido a los abuelos que habían participado en las guerras carlistas. Al aparecer las banderas, la banda entonó el Himno Nacional con el asombro y rabietas de la multitud de milicianos que volvían del frente sin percatarse del todo de que habían perdido la guerra. Después de terminarse la misa en la plaza aparecieron dos camiones con fuerzas del Tercio de África y siguieron entrando más fuerzas entre las que según su artículo iba usted. Todo aquello se ve apabullado por las corrientes modernistas y desmoralizantes y que nos causan dolor a los que nos sacrificamos por un mundo mejor. Tengo dos hijos (uno en la mili y el otro ha entrado en caja) y aunque sean yeyés se mantienen firmes en las líneas del padre lo que me satisface sin ningún rubor, se santiguan al pasar delante de un templo, bendicen la mesa esté quien esté y también discuten de religión pero sin salirse de la ortodoxia cristiana. Mi más cordial saludo. Pablo Rodríguez Imaz".

En otra carta que obra en nuestro poder de Pablo Rodríguez Imaz, de fecha 18 de julio de 1972, entre otros conceptos, Pablo Rodríguez Imaz tiene recuerdos “La Villa Ángeles”, situada en la carretera de Olocau donde estaba el hospital de los prisioneros y donde pasó varios días, “El corral Blanch” donde permanecieron unos meses fortificando la zona, las huertas, viñas, etc, etc. “Mis oraciones por Don Pascual Cebriá Gasent y mis saludos más afectuosos a su viuda a la que le deseo muchos años de vida, y al hijo para que siga con fidelidad los pasos de sus progenitores. Mi cordial y sincero afecto. Firmado Pablo Rodríguez”.

El herrero era Pascual Cebriá Gasent y su hijo Pascual Cebriá Torrent que hoy aún vive.



[1] LIZARZA IRRIBAREN, ANTONIO. "Memorias de la conspiración, 1936-1939" .Edit. Gómez, Pamplona, 1953.

¿Fue posible la Paz?

Sobre el enunciado de este capítulo se han vertido ríos de tinta y se han publicado miles de folletos y de libros pero, especialmente, a nuestro juicio, de los innumerables títulos que hemos leído destaca el que lleva el enunciado de este capítulo publicado por la editorial Ariel y de la que fue autor el jefe de la C.E.D.A. don José María Gil Robles Quiñones que aunque contienen errores producto del tiempo trascurrido aporta detalles innegables. Asimismo también consideramos esencial el libro “España”, publicado en el exilio mejicano por Don Salvador de Madariaga, diputado republicano federal.

El primero atribuye una de las causas fundamentales de la imposibilidad de la paz, las leyes sectarias que propugnaron el desorden público que imperó durante toda la república y del cual fueron protagonista sectores radicales de la izquierda. Madariaga atribuye como una de las causas fundamentales de la guerra civil la división dentro del P.S.O.E., por una parte el ala radical-revolucionaria de Largo Caballero y por otra la reformista de Don Julián Besteiro e Indalecio Prieto. A Largo Caballero lo apoyaba la U.G.T. y el periódico “El Socialista” y a Prieto el periódico “Claridad”. Como botón de muestra tenemos el mitin que tenía que celebrarse el día 31 de mayo de 1936 en la plaza de toros de Écija (Jaén) por Don Indalecio Prieto y que se suspendió ante las algaradas y tiros del sector largocaballerista que impidió el mitin, teniendo que salir el orador Sr Prieto escoltado por la fuerza pública, por jóvenes de “La Motorizada” -guardia personal prietista- y por Juan Negrín que pistola en mano defendió al orador hasta su salida de la plaza de toros.

El Ejército acató la República y las medidas, alguna de ellas necesarias, que tomó el Presidente de la República Don Manuel Azaña -y no existe ningún hecho que pueda probar lo contrario- aunque estimamos que la forma sectaria en que se llevaron a cabo las reformas militares, como el nuevo juramento a la Bandera en el que en uno de dichos actos, el coronel Mangada que a los gritos del estamento militar de ¡Viva España!, respondió quitándose la guerrera y la gorra de plato y pisoteándolas gritando ¡Viva la república! lo que le valió un arresto. Asimismo el Ejército, salvo la intentona frustrada del 10 de agosto de 1932, protagonizada por el general Sanjurjo y por un pequeño grupo de militares monárquicos liberales pasó sin pena ni gloria.

La Iglesia, acató la República desde el primer día pese a los atropellos continuos que tuvo que soportar hasta 1936, especialmente los destierros del obispo Don Mateo Múgica y del Primado de España Don pedro Segura.

El fiscal de la República cifraba en 1933 que desde el inicio de la República hasta ese año, se habían convocado 1.200 huelgas por elementos extremistas afines a la República. Por otra parte, en el bienio que los socialistas y los republicanos calificaron como “negro” y José Antonio Primo de Ribera como “estéril”, en 1935 por el diputado agrario señor Jiménez Fernández, aún con la oposición de muchos de sus correligionarios llevó adelante la Ley de Cultivos y Arrendamientos Rústicos y Acceso a la Propiedad que estuvo vigente en parte hasta los años 70 y que incluso apuntaba la continuación de la Ley de Reforma Agraria.

¿Fue posible la paz?...

La represión política contra los vencidos

A los pocos días de finalizar la guerra, empezaron las detenciones de personas del bando vencido que fueron ingresados en la cárcel del Partido. Dado el gran número de detenidos, más de 300, se habilitó la parte alta del edificio del Ayuntamiento para poder mantener a tantas personas.

Poco a poco fueron cayendo en manos de la Justicia Militar todos aquellos que tomaron parte en los asesinatos que se habían cometido en Líria durante el gobierno del Frente Popular. El jefe de la cárcel era Francisco Benito Sánchez quien había sido jefe de la cárcel hasta julio de 1936, siendo destituido por el gobierno del Frente Popular. Cada recluso tenía una asignación diaria de 1,25 pesetas para su manutención sin perjuicio de lo que sus familiares les pudieran proveer. A los pocos días de ingresar los primeros detenidos en la parte superior del edificio del Ayuntamiento hubo una fuga de tres reclusos que se descolgaron por unas sábanas por la parte posterior del edificio, lo que conllevó una mayor vigilancia del edificio, poniéndose un centinela en medio de la plaza, otro en los escalones de la iglesia de la Asunción y otro en la parte posterior del edificio. Además se prohibió a los presos asomarse a las ventanas del edificio. No obstante ello, el día 2 de octubre de 1936, al pasar un entierro por la Plaza Mayor por delante del Ayuntamiento, un interno llamado Pascual Galduf Pons se atrevió a asomarse y el centinela que estaba en la plaza mayor, un moro de Regulares, le disparó un tiro matándolo en el acto. No obstante en la revista catalanista “Els temps”[1] apareció erróneamente como ejecutado en Líria el 6 de octubre de 1939, lo cual contradice incluso al certificado de defunción de Pascual Galduf[2].

La cárcel de mujeres que estaba situada en la calle mayor 54, albergaba a una docena de detenidas. Todas las tardes si el tiempo lo permitía, eran paseadas por turnos por los alrededores de la población en la “tartana del blanco”, llamada así por ser propiedad de un vecino apodado “El Blanco”. En el periódico “Las Provincias” de 22 de junio de 1939, se insertó la noticia de la detención e ingreso en prisión del vecino de Pedralba Narciso Puigmeral y de los vecinos de Líria, detenidos en Alicante cuando pretendían huir de España, Manuel Frontera, y otros sujetos nombrados por sus apodos: “Monín” “El Ditet” y “El Gallo”.

Las ejecuciones empezaron pronto, después de ser juzgados los detenidos en consejo sumario de guerra. Tuvieron lugar en diferentes lugares siendo el siguiente el listado completo de todas ellas.

En el Picadero de Paterna:

Miguel Martínez Pastor 6 de abril de 1939.

Luis Alcocer Sancho 25 de junio de 1939.

Miguel Bosch Cotanda 27 de agosto de 1940.

Daniel Espejo Asensi 27 de agosto de 1940.

Miguel Ibáñez Barona 27 de agosto de 1940.

Salvador Lleó Llavata 27 de agosto de 1940.

José Doménech Gimeno 20 de agosto de 1941.

José Alamá Salvador 20 de agosto de 1941.

En el cementerio de Líria

El 21 de abril de 1939 a las 21 horas.

Miguel Rodrigo Romero.

Mario Blat Civera.

Trinitario Durbán Faubel.

Enrique Muñoz Cintero.

Manuel Peña Yago.

Tomás Arnau Llavata.

El 3 de junio de 1939 a las 20 horas.

José Nadal Quiles.

Vicente Sancho Pérez

El 21 de junio de 1939 a las 11 horas.

Juan de Mata Chisvert Mateu.

El 6 de septiembre a las 19:30 horas.

Francisco LLopis Dasí.

Pascual Nadal Romero.

El 16 de octubre de 1939.

Pascual Galduf Pons.

El 24 de octubre de 1939 a las 18:00 horas.

José Vinaisa Herrero.

El 30 de octubre de 1939 a las 18:00 horas.

Mariano Cotanda Silvestre “El Gallo”.

Miguel Torres Palacios “El Ditet”.

Antonio Ortiz García “Monín”.

José Navarro Palacios.

Manuel Ferrer Sanz.

Miguel Asensi Fombuena.

La última ejecución que se llevó a cabo en el cementerio de Líria, el 30 de octubre de 1939, tuvo una gran resonancia en la población por cuanto todos o casi todos los reos fueron procesados por diversos asesinatos cometidos en la población en 1936. El pelotón de ejecución estaba formado por soldados de Infantería y el oficial que los mandaba manifestó a las personas que se encontraban en las inmediaciones del cementerio que si alguno de ellos tenía algún familiar que había sido asesinado podía pasar a presenciar la ejecución contestando sólo una señora de avanzada edad que ella quería entrar. El oficial le preguntó que a quien le habían asesinado a lo que la mujer respondió literalmente “al meu ferriol”. La mujer era la criada de Miguel Andreu Ferriol, conocido por sus ideas republicanas autonomistas. Estos hechos fueron presenciados por el autor de este trabajo que sólo por esta vez se había acercado al cementerio por la dicha expectación que estas ejecuciones despertaron entre la población. Desde el exterior se oyeron las órdenes de firmes, apunten y fuego. A la orden de firmes los reos respondieron con gritos de “Viva la F.A.I.[3]”. Después se oyeron los pistoletazos del tiro de gracia.



[1] “Els temps”, nº 25, suplemento de noviembre de 1985.

[2] Tomo 42, folio 173 del Registro Civil de Líria,

[3] F.A.I. Acrónimo de la Federación Anarquista Ibérica, rama extremista de la C.N.T.

miércoles 16 de enero de 2008

Nota fuera de publicación

Nota del administrador:

Me comenta Pepe Romero que está intentando localizar a la familia de D. Francisco Pérez Simón, que fue gerente de Suministros Cinematográficos ASTORIA y que en su día tuvo el domicilio en Valencia en la Calle Germanías 27.

Se agradecería cualquier comentario al respecto. En 15 días seguiré con el blog.

ASPECTOS DE LA VIDA CIVIL DESPUÉS DE LA LIBERACIÓN.

La vida en la población volvió a reanudarse bajo el mando de las autoridades nombradas para regir la vida civil, social y política. Poco a poco fueron llegando a Líria los combatientes de los dos bandos, tanto los voluntarios como los que habían sido encuadrados en virtud de los reemplazos incorporados al Ejército de la República.

Es imposible relacionar la totalidad de combatientes que fueron movilizados. Sólo lo he hecho de los que fueron encuadrados en la LXX Brigada Mixta gracias a las notas proporcionadas por Miguel Puchol Alegre, que gracias a su prodigiosa memoria conserva vivos los recuerdos de aquellos años. De los combatientes que pasaron a la zona nacional recordamos entre otros a Miguel Vergara Gimeno, Miguel Asensio Martínez, Miguel Peñarrocha Taroncher, José Llopis Simeó, Francisco Benito Sánchez, José Yuste Pablo, Miguel Martínez Peñarrocha, José Solaz Hernández, Pascual Lis Palomar, Miguel Martínez Fombuena, José Ferrandis Calvo, Martín Gracia Argente y otros muchos que es imposible relatar. La fábrica de los hermanos Ríos-Seguí volvió a funcionar bajo la dirección de los propietarios Don Santiago y Don Vicente Ríos Seguí. La dirección técnica fue obra de Don Alfredo Portig Menert que volvió con su familia y pasó a residir en Líria. Los ingenieros jefes de sección eran los señores Margarit y Salom. Los propietarios no llevaron a cabo ninguna medida represiva contra los trabajadores, es más, Enrique García Fabra, que había perdido una pierna luchando en el frente con la LXX Brigada Mixta fue readmitido y encargado de la portería.

La fábrica de hilados de Manuel Cantó, asimismo reanudó los trabajos propios de la misma, aumentando las diversas secciones de picado, tendido e hilados con una sección de esportines con gente traída de Abanillas (Murcia), siendo el encargado Don José Pacheco. Muchas de las familias como los Lajara, Tristán y Pacheco se quedaron en Líria y fundaron aquí sus familias. La empresa con generosidad, regentada por los hijos de Don Manuel Cantó, Julián, Ismael, Juan y Vicente, admitieron en la fábrica a todas las personas que llegaron a Líria procedentes de Cieza, Sotana, Calasparra y otras poblaciones murcianas. El grupo escolar de San Vicente Ferrer, que había sido hospital militar, empezó a funcionar en el curso de 1939-40 siendo su director Don Salvador Roger así como los maestros Don Manuel Miguel Cintero, Don Ángel Martínez y Don José Grau Alfonso entre otros.

La campaña vitícola se llevó a cabo abriendo las bodegas de los hermanos Daud, Cortina y la cooperativa “La Campesina” pero ya con el nombre de “Cooperativa Vinícola” que continúa hasta nuestros días. También reanudó su actividad la fábrica de aceite de orujo del señor Mateu Ferrando y los coladores de Martínez y otros.

Se llevaron a cabo, a pesar de la carestía, las fiestas en honor de San Miguel Arcángel, realizándose la procesión el 29 de marzo de 1939 con la efigie de un San Miguel pequeño ya que la imagen antigua había sido quemada durante los primeros meses de la guerra. En la procesión formaron muchos soldados con sus uniformes que habían llevado durante la guerra. Al frente de los mismos estaban los dos Alféreces Provisionales Don Marcelino García Sornosa y el reverendo Don Vicente Tomás Alonso del Cuerpo Jurídico Militar, novicio en 1936 de la Orden de San Vicente Ferrer y que finalizada la guerra fue ordenado como religioso de la Orden. Asimismo volvió la feria con sus barracones de venta de juguetes y utensilios, destacando entre otros el “Barracón Largo”, propiedad del señor Lluch, el de Molina, los de tiro al blanco, los puestos de venta de los famosos “garrotes lirianos”, la feria de la herramienta agrícola que se instalaba al lado del Ayuntamiento, “Marioles” con su famoso Bigote en su barracón de juegos de cartas, la rueda de los caballitos que se instaló –como de costumbre- detrás del Ayuntamiento, las barcas “de fuerza” que se instalaron en la plaza de Partidores, delante de lo que hoy es la Tasca de Pepe y por último se celebraron festejos de toros, montándose el ruedo en la de Partidores con sus clásicas escaleras. El concejal de fiestas fue Francisco Balaguer Rosell y el corneta que daba los avisos Pascual Ibáñez Carpio, que aún vive a sus 91 años. Se realizaba la famosa “entrá” y por la tarde la corrida en la que se lidiaban dos toros y cuatro vaquillas. A los dos toros se les clavaron banderillas por toreros venidos de Valencia que al final del espectáculo pasaban una capa por delante del público que les lanzaba unas monedas con las que malvivían los matadores, puesto que con la gratificación del Ayuntamiento no les llegaba. Una anécdota quiero relatar: En una de las corridas de toros se lanzó al ruedo un madrileño, requeté del Tercio de “El Alcázar”, cogió un capote y le dio varios lances al toro, lo que le valió una gran ovación. Al día siguiente quiso repetir la faena pero esta vez el toro le dio un susto y le dejó de recuerdo algún que otro moratón.

Y la subida al Monasterio de San Miguel por la escabrosa cuesta, y a derecha e izquierda gente pidiendo limosna y ¿cómo no?, entre ellos, el “baldaet”, de la Pobla de Vallbona, que era minusválido y que iba cubierto con un gorro militar. Los innumerables peregrinos que subían al monasterio lo hacían en cumplimiento de promesas hechas al Arcángel durante la guerra.

En la primera decena de octubre, se realizó una peregrinación de Líria a Zaragoza para honrar a la Virgen del Pilar. La mayoría de los peregrinos fueron para cumplir promesas hechas a la Virgen del Pilar durante la guerra. Los comercios, finalizada la guerra, fueron recibiendo géneros alimenticios de toda clase de los que se habían visto privados antes, como arroz, leche, salazones y conservas de toda clase.

La vida seguía su curso, la juventud incorporada a sus tareas sociales y laborales, miraba con ilusión el futuro sin resquemor de ninguna clase ni odios ni rencores hacia los que aún llenaban la cárcel del Partido y la del Ayuntamiento. Se celebraban los Consejos de Guerra y las ejecuciones que duraron hasta el mes de octubre. Todo aquello pasó y los que lo vivimos, así como la dura posguerra con las privaciones consiguientes que llevó consigo la segunda guerra mundial, hoy ya más que maduros, viejos, queremos para las generaciones actuales y venideras, el respeto, la concordia y el amor entre los españoles.

DESPUÉS DE LA LIBERACIÓN.

En el libro de Don Luis Martí Ferrando que ya he citado en la presente obra, en la página 220, tomo III, aparece una relación de personas de Líria que en el transcurso de la guerra fueron asesinadas, tanto en el término municipal de la población como en otras diferentes pero todas ellas en el territorio dominado por la República. En la lista aparecen los nombres de once sacerdotes asesinados, sin embargo, en el recordatorio que consta en mi poder de fecha 29 de mayo de 1939 y que aparece en la “Cruz de los Caídos” pintada en la fachada de la iglesia de la Asunción, sólo aparecen nueve sacerdotes. Comparando la lista de Luis Martí con el recordatorio, los que faltan en el citado recordatorio son los reverendos Don José Alegre Calvo y Don Crispín Merenciano Salvador, asesinados en las parroquias donde prestaban su servicio, fuera de Líria.

La lista de Luis Martí es la siguiente[1]:

Sacerdotes

Don Miguel Aliaga Turó.

Don Luis Albert Fombuena.

Don José Nicolau Genovés.

Don Antonio Fabra Ruiz.

Don José Calvo Guillamón.

Don Daniel Alamá Barona.

Don Juan Bautista Dasí Barona.

Don Juan de Dios Martínez Ibáñez.

Don José Alegre Calvo.

Don Crispín Merenciano Salvador.

Mujeres

Doña Cándida Alonso Fombuena.

Doña Pilar Lara Alcalá.

Militares

Don Ildefonso Bañuls Sornosa.

Don Constantino Murgui Ortega.

Don Salvador Mateu Ferrando.

Don Antonio Cueva Santa Gil.

Estudiantes.

Alberto Izquierdo Albalat.

Don Vicente Boquera Alamá.

Don Ernesto Ferrer Escrig.

Médicos.

Don Daniel Escrig Bort.

Empleados.

Don Vicente Gómez Seiquert.

Don Miguel Ferriol Andrés.

Labradores.

Don Pedro Castillo Adriá.

Don José María Castillo Soriano.

Don Pedro Portolés Cristóbal.

Don José María Faubel Escrig.

Don Jerónimo Ferrer Climent.

Don Joaquín Cotanda Llavata.

Don José L. Ferrando Escribá.

Don Andrés Pablo Garzón.

Don Ángel Gurrea.

Don Nazario Portoles Alamá.

Don Fernando Vives Hernández.

Don José María Carrera Asensio.

Don Joaquín Carrera Asensio.

Don Pascual Montañés Yuste.

Oficios varios.

Don Marcelino Blay Tello.

Don Juan Bautista Faubel Cano.

Don Víctor Alamá Martínez.

Don Simeón García Artero.

Don Eduardo Pomar Castellano.

Don Francisco Martínez Collado.

Ingenieros.

Don Francisco Sastre Lis.

Previamente a la fecha del 29 de mayo, los cuerpos de las personas asesinadas, vecinos de Líria fueron depositados en la iglesia de San Francisco y el citado día 29, trasladados a hombros de militantes de F.E.T. a la iglesia de la Asunción siendo presididos los féretros por el Clero local. Detrás de los féretros iban las autoridades y las milicias uniformadas de F.E.T. A continuación una multitud de gente y de soldados, especialmente requetés. Todo el recorrido desde la iglesia de San Francisco, calle de San Francisco, Plaza del General Santes, Calle de José Antonio, Plaza Mayor hasta la iglesia de la Asunción, fue cubierto por fuerzas del Ejército. La iglesia no pudo acoger a todos los asistentes a la manifestación de duelo por lo que centenares de ellos tuvieron que oír por megafonía el oficio religioso desde la calle. Finalizado el funeral, formaron las milicias de F.E.T. en la plaza mayor y el señor alcalde Don Francisco Arquer, dirigió la palabra a los asistentes, cantándose el “Cara al sol” antes de que se disolviese la gente. Los féretros fueron llevados al cementerio católico donde se ofreció un responso y fueron enterrados dentro de la mayor emoción, especialmente de los familiares.

Asimismo, en la citada obra de Don Luis Martí aparece una relación de las personas que fueron designadas para cubrir los cargos de la Comisión Gestora municipal así como los cargos administrativos y políticos que iban a constituir el gobierno de la población. Dicha relación, a mi juicio, es incompleta ya que en el periódico “Las Provincias” de día 29 de mayo de 1939, se publicó una lista más completa que la anterior y en la que muchos de los cargos de la primera lista no aparecían en el periódico como es el caso del jefe de F.E.T. La relación de cargos de “Las Provincias” era la siguiente:

Primera gestora municipal.

Alcalde: Don francisco Arquer Goch.

Segundo teniente de Alcalde: Don José Mateu Peris.

Tercer teniente de Alcalde: Francisco Carbonell Santes.

Síndico: Francisco Balaguer Rosell.

Concejales: Francisco Escrig Pedraza.

Francisco Sornosa Escrig.

Vicente Sornosa Sabal.

Rafael Mondria Cifré.

José María Santes Vidagany.

Carlos Peñarrocha Taroncher.

José María Lapiedra Tormos.

Manuel Daud Bañús.

Marcos Bonet Genovés.

José Espí Montero.

Juan Verdeguer Alcocer.

Miguel Vergara Gimeno.

Jefe de vigilancia: Agustín Peñarrocha Maicas.

Matadero: Filiberto Ibáñez Juan.

Organización de F.E.T. y de las J.O.N.S.

Jefe local: Juan Antonio Martínez Faubel.

Secretario: Jaime Yuste Pablo.

Organización Juvenil: Carlos Perelló Llorens.

Administración: Carlos Peñarrocha Taroncher.

Auxilio Social: Francisco Santes.

Propaganda: José María Lapiedra Tormos.

Milicias: Francisco Benito Sánchez.

Información: José Ferrandis Martínez.

Sección Femenina.

Delegada local: María Carrera Bustamante.

Secretaria: Piedad Yuste Pablo.

Personal: Concepción Hernández Alonso.

Administración: Patrocinio Faubel Olba.

Hermandad: Ana Mateu Ferrando

Delegada Social: Amparo Lis LLeó.

Auxilio Social: Piedad Carmelo Martínez.

Los cargos tanto administrativos como políticos que he relacionado anteriormente se comportaron en términos generales con honestidad y afán de servicio. Los cargos políticos salvo Auxilio Social y la Organización Sindical (C.N.S) duraron poco tiempo, sobre todo las milicias de F.E.T. que todos los domingos participaba formada y uniformada en la misa presidida por las autoridades locales, la de las once. Ahora bien, el transcurso del tiempo cribó la Falange quedando sólo aquellos que sentían los ideales por los que se luchó en la guerra.



[1] Don Juan Bautista Faubel Cano, casado, fue beatificado por S S Juan Pablo II en Roma, el día 11 de marzo de 2001 y su fotografía consta en la Sala Museo del Círculo San Miguel. Asimismo los reverendos Don Miguel Aliaga Turó, Don Luis Albert Fombuena y Don José Calvo Guillamón se encuentran actualmente en proceso de beatificación, lo que todos los valencianos esperamos con ilusión.

La Feria dels gayatos

La Feria de la Plaza Mayor

Plaza de toros en la Plaza de Partidors

Cuesta del Real Monasterio de San Miguel

Carlos Silvestre e Isidoro Guardiola


D. Carlos Silvestre Marco (izquierda) y D. Isidoro Guardiola Lucas (derecha) que vino a Llíria y fue fundador de la Fábrica de Esparto de Manuel Cantó. Fue una excelente persona. Sus descendientes viven en Llíria.

D. Ramón Santonja Segura


Natural de Calasparra. Murió en Llíria. Vino a trabajar a la Fábrica de Esparto de los hermanos Cantó. Una maravillosa persona cuyos descendientes viven en Llíria.


jueves 13 de diciembre de 2007

ASPECTOS DE LA VIDA CIVIL DESPUÉS DE LA LIBERACIÓN

 

La vida en la población volvió a reanudarse bajo el mando de las autoridades nombradas para regir la vida civil, social y política. Poco a poco fueron llegando a Líria los combatientes de los dos bandos, tanto los voluntarios como los que habían sido encuadrados en virtud de los reemplazos incorporados al Ejército de la República.

Es imposible relacionar la totalidad de combatientes que fueron movilizados. Sólo lo he hecho de los que fueron encuadrados en la LXX Brigada Mixta gracias a las notas proporcionadas por Miguel Puchol Alegre, que gracias a su prodigiosa memoria conserva vivos los recuerdos de aquellos años. De los combatientes que pasaron a la zona nacional recordamos entre otros a Miguel Vergara Gimeno, Miguel Asensio Martínez, Miguel Peñarrocha Taroncher, José Llopis Simeó, Francisco Benito Sánchez, José Yuste Pablo, Miguel Martínez Peñarrocha, José Solaz Hernández, Pascual Lis Palomar, Miguel Martínez Fombuena, José Ferrandis Calvo, Martín Gracia Argente y otros muchos que es imposible relatar. La fábrica de los hermanos Ríos-Seguí volvió a funcionar bajo la dirección de los propietarios Don Santiago y Don Vicente Ríos Seguí. La dirección técnica fue obra de Don Alfredo Portig Menert que volvió con su familia y pasó a residir en Líria. Los ingenieros jefes de sección eran los señores Margarit y Salom. Los propietarios no llevaron a cabo ninguna medida represiva contra los trabajadores, es más, Enrique García Fabra, que había perdido una pierna luchando en el frente con la LXX Brigada Mixta fue readmitido y encargado de la portería.

La fábrica de hilados de Manuel Cantó, asimismo reanudó los trabajos propios de la misma, aumentando las diversas secciones de picado, tendido e hilados con una sección de esportines con gente traída de Abanillas (Murcia), siendo el encargado Don José Pacheco. Muchas de las familias como los Lajara, Tristán y Pacheco se quedaron en Líria y fundaron aquí sus familias. La empresa con generosidad, regentada por los hijos de Don Manuel Cantó, Julián, Ismael, Juan y Vicente, admitieron en la fábrica a todas las personas que llegaron a Líria procedentes de Cieza, Sotana, Calasparra y otras poblaciones murcianas. El grupo escolar de San Vicente Ferrer, que había sido hospital militar, empezó a funcionar en el curso de 1939-40 siendo su director Don Salvador Roger así como los maestros Don Manuel Miguel Cintero, Don Ángel Martínez y Don José Grau Alfonso entre otros.

La campaña vitícola se llevó a cabo abriendo las bodegas de los hermanos Daud, Cortina y la cooperativa “La Campesina” pero ya con el nombre de “Cooperativa Vinícola” que continúa hasta nuestros días. También reanudó su actividad la fábrica de aceite de orujo del señor Mateu Ferrando y los coladores de Martínez y otros.

Se llevaron a cabo, a pesar de la carestía, las fiestas en honor de San Miguel Arcángel, realizándose la procesión el 29 de marzo de 1939 con la efigie de un San Miguel pequeño ya que la imagen antigua había sido quemada durante los primeros meses de la guerra. En la procesión formaron muchos soldados con sus uniformes que habían llevado durante la guerra. Al frente de los mismos estaban los dos Alféreces Provisionales Don Marcelino García Sornosa y el reverendo Don Vicente Tomás Alonso del Cuerpo Jurídico Militar, novicio en 1936 de la Orden de San Vicente Ferrer y que finalizada la guerra fue ordenado como religioso de la Orden. Asimismo volvió la feria con sus barracones de venta de juguetes y utensilios, destacando entre otros el “Barracón Largo”, propiedad del señor Lluch, el de Molina, los de tiro al blanco, los puestos de venta de los famosos “garrotes lirianos”, la feria de la herramienta agrícola que se instalaba al lado del Ayuntamiento, “Marioles” con su famoso Bigote en su barracón de juegos de cartas, la rueda de los caballitos que se instaló –como de costumbre- detrás del Ayuntamiento, las barcas “de fuerza” que se instalaron en la plaza de Partidores, delante de lo que hoy es la Tasca de Pepe y por último se celebraron festejos de toros, montándose el ruedo en la de Partidores con sus clásicas escaleras. El concejal de fiestas fue Francisco Balaguer Rosell y el corneta que daba los avisos Pascual Ibáñez Carpio, que aún vive a sus 91 años. Se realizaba la famosa “entrá” y por la tarde la corrida en la que se lidiaban dos toros y cuatro vaquillas. A los dos toros se les clavaron banderillas por toreros venidos de Valencia que al final del espectáculo pasaban una capa por delante del público que les lanzaba unas monedas con las que malvivían los matadores, puesto que con la gratificación del Ayuntamiento no les llegaba. Una anécdota quiero relatar: En una de las corridas de toros se lanzó al ruedo un madrileño, requeté del Tercio de “El Alcázar”, cogió un capote y le dio varios lances al toro, lo que le valió una gran ovación. Al día siguiente quiso repetir la faena pero esta vez el toro le dio un susto y le dejó de recuerdo algún que otro moratón.

Y la subida al Monasterio de San Miguel por la escabrosa cuesta, y a derecha e izquierda gente pidiendo limosna y ¿cómo no?, entre ellos, el “baldaet”, de la Pobla de Vallbona, que era minusválido y que iba cubierto con un gorro militar. Los innumerables peregrinos que subían al monasterio lo hacían en cumplimiento de promesas hechas al Arcángel durante la guerra.

En la primera decena de octubre, se realizó una peregrinación de Líria a Zaragoza para honrar a la Virgen del Pilar. La mayoría de los peregrinos fueron para cumplir promesas hechas a la Virgen del Pilar durante la guerra. Los comercios, finalizada la guerra, fueron recibiendo géneros alimenticios de toda clase de los que se habían visto privados antes, como arroz, leche, salazones y conservas de toda clase.

La vida seguía su curso, la juventud incorporada a sus tareas sociales y laborales, miraba con ilusión el futuro sin resquemor de ninguna clase ni odios ni rencores hacia los que aún llenaban la cárcel del Partido y la del Ayuntamiento. Se celebraban los Consejos de Guerra y las ejecuciones que duraron hasta el mes de octubre. Todo aquello pasó y los que lo vivimos, así como la dura posguerra con las privaciones consiguientes que llevó consigo la segunda guerra mundial, hoy ya más que maduros, viejos, queremos para las generaciones actuales y venideras, el respeto, la concordia y el amor entre los españoles.

D. Andrés Pablo Garzón


Labrador, entregado por el Comité fue asesinado en Puebla de Vallbona

D. Ernesto Ferrer Escrig


A la derecha. Asesinado el 25 de Septiembre de 1936, en Valencia, donde residía en la calle Grabador Esteve. También fue asesinado su padre D. Jerónimo Ferrer Climent y el yerno de éste D. Francisco Sastre Lis, en Noviembre de 1936 en Cuart de Poblet. Sus ejecutores fueron miembros de la CNT de Llíria

Rdº. D. Ricardo Hernández Pablo


Detenido por el Comité de Llíria sufrió pena de cárcel en la Modelo de Valencia

Recordatorio

Rdº. D. Carlos Giner Martínez


De Puebla de Vallbona
Asesinado el 18 de Septiembre de 1936

D. Juan Bautista Faubel Cano


Asesinado por orden del Comité en Paterna
Beatificado por S. S. Juan Pablo II en el año 2001
Su fotografía está en la Sala - Museo del Círculo San Miguel

D. Luis Martí Ferrando


Llíria 3 de Julio de 1912 - 27 de Noviembre de 1989
Gran enamorado de Llíria. Autor de varios libros y al que nunca odremos pagarle lo que hizo por nuestra población. Tiene una calle dedicada en Llíria

DESPUÉS DE LA LIBERACIÓN

 

En el libro de Don Luis Martí Ferrando que ya he citado en la presente obra, en la página 220, tomo III, aparece una relación de personas de Líria que en el transcurso de la guerra fueron asesinadas, tanto en el término municipal de la población como en otras diferentes pero todas ellas en el territorio dominado por la República. En la lista aparecen los nombres de once sacerdotes asesinados, sin embargo, en el recordatorio que consta en mi poder de fecha 29 de mayo de 1939 y que aparece en la “Cruz de los Caídos” pintada en la fachada de la iglesia de la Asunción, sólo aparecen nueve sacerdotes. Comparando la lista de Luis Martí con el recordatorio, los que faltan en el citado recordatorio son los reverendos Don José Alegre Calvo y Don Crispín Merenciano Salvador, asesinados en las parroquias donde prestaban su servicio, fuera de Líria.

La lista de Luis Martí es la siguiente[1]:

Sacerdotes

Don Miguel Aliaga Turó.

Don Luis Albert Fombuena.

Don José Nicolau Genovés.

Don Antonio Fabra Ruiz.

Don José Calvo Guillamón.

Don Daniel Alamá Barona.

Don Juan Bautista Dasí Barona.

Don Juan de Dios Martínez Ibáñez.

Don José Alegre Calvo.

Don Crispín Merenciano Salvador.

Mujeres

Doña Cándida Alonso Fombuena.

Doña Pilar Lara Alcalá.

Militares

Don Ildefonso Bañuls Sornosa.

Don Constantino Murgui Ortega.

Don Salvador Mateu Ferrando.

Don Antonio Cueva Santa Gil.

Estudiantes.

Alberto Izquierdo Albalat.

Don Vicente Boquera Alamá.

Don Ernesto Ferrer Escrig.

Médicos.

Don Daniel Escrig Bort.

Empleados.

Don Vicente Gómez Seiquert.

Don Miguel Ferriol Andrés.

Labradores.

Don Pedro Castillo Adriá.

Don José María Castillo Soriano.

Don Pedro Portolés Cristóbal.

Don José María Faubel Escrig.

Don Jerónimo Ferrer Climent.

Don Joaquín Cotanda Llavata.

Don José L. Ferrando Escribá.

Don Andrés Pablo Garzón.

Don Ángel Gurrea.

Don Nazario Portoles Alamá.

Don Fernando Vives Hernández.

Don José María Carrera Asensio.

Don Joaquín Carrera Asensio.

Don Pascual Montañés Yuste.

Oficios varios.

Don Marcelino Blay Tello.

Don Juan Bautista Faubel Cano.

Don Víctor Alamá Martínez.

Don Simeón García Artero.

Don Eduardo Pomar Castellano.

Don Francisco Martínez Collado.

Ingenieros.

Don Francisco Sastre Lis.

Previamente a la fecha del 29 de mayo, los cuerpos de las personas asesinadas, vecinos de Líria fueron depositados en la iglesia de San Francisco y el citado día 29, trasladados a hombros de militantes de F.E.T. a la iglesia de la Asunción siendo presididos los féretros por el Clero local. Detrás de los féretros iban las autoridades y las milicias uniformadas de F.E.T. A continuación una multitud de gente y de soldados, especialmente requetés. Todo el recorrido desde la iglesia de San Francisco, calle de San Francisco, Plaza del General Santes, Calle de José Antonio, Plaza Mayor hasta la iglesia de la Asunción, fue cubierto por fuerzas del Ejército. La iglesia no pudo acoger a todos los asistentes a la manifestación de duelo por lo que centenares de ellos tuvieron que oír por megafonía el oficio religioso desde la calle. Finalizado el funeral, formaron las milicias de F.E.T. en la plaza mayor y el señor alcalde Don Francisco Arquer, dirigió la palabra a los asistentes, cantándose el “Cara al sol” antes de que se disolviese la gente. Los féretros fueron llevados al cementerio católico donde se ofreció un responso y fueron enterrados dentro de la mayor emoción, especialmente de los familiares.

Asimismo, en la citada obra de Don Luis Martí aparece una relación de las personas que fueron designadas para cubrir los cargos de la Comisión Gestora municipal así como los cargos administrativos y políticos que iban a constituir el gobierno de la población. Dicha relación, a mi juicio, es incompleta ya que en el periódico “Las Provincias” de día 29 de mayo de 1939, se publicó una lista más completa que la anterior y en la que muchos de los cargos de la primera lista no aparecían en el periódico como es el caso del jefe de F.E.T. La relación de cargos de “Las Provincias” era la siguiente:

Primera gestora municipal.

Alcalde: Don francisco Arquer Goch.

Segundo teniente de Alcalde: Don José Mateu Peris.

Tercer teniente de Alcalde: Francisco Carbonell Santes.

Síndico: Francisco Balaguer Rosell.

Concejales: Francisco Escrig Pedraza.

Francisco Sornosa Escrig.

Vicente Sornosa Sabal.

Rafael Mondria Cifré.

José María Santes Vidagany.

Carlos Peñarrocha Taroncher.

José María Lapiedra Tormos.

Manuel Daud Bañús.

Marcos Bonet Genovés.

José Espí Montero.

Juan Verdeguer Alcocer.

Miguel Vergara Gimeno.

Jefe de vigilancia: Agustín Peñarrocha Maicas.

Matadero: Filiberto Ibáñez Juan.

Organización de F.E.T. y de las J.O.N.S.

Jefe local: Juan Antonio Martínez Faubel.

Secretario: Jaime Yuste Pablo.

Organización Juvenil: Carlos Perelló Llorens.

Administración: Carlos Peñarrocha Taroncher.

Auxilio Social: Francisco Santes.

Propaganda: José María Lapiedra Tormos.

Milicias: Francisco Benito Sánchez.

Información: José Ferrandis Martínez.

Sección Femenina.

Delegada local: María Carrera Bustamante.

Secretaria: Piedad Yuste Pablo.

Personal: Concepción Hernández Alonso.

Administración: Patrocinio Faubel Olba.

Hermandad: Ana Mateu Ferrando

Delegada Social: Amparo Lis LLeó.

Auxilio Social: Piedad Carmelo Martínez.

Los cargos tanto administrativos como políticos que he relacionado anteriormente se comportaron en términos generales con honestidad y afán de servicio. Los cargos políticos salvo Auxilio Social y la Organización Sindical (C.N.S) duraron poco tiempo, sobre todo las milicias de F.E.T. que todos los domingos participaba formada y uniformada en la misa presidida por las autoridades locales, la de las once. Ahora bien, el transcurso del tiempo cribó la Falange quedando sólo aquellos que sentían los ideales por los que se luchó en la guerra.


[1] Don Juan Bautista Faubel Cano, casado, fue beatificado por S S Juan Pablo II en Roma, el día 11 de marzo de 2001 y su fotografía consta en la Sala Museo del Círculo San Miguel. Asimismo los reverendos Don Miguel Aliaga Turó, Don Luis Albert Fombuena y Don José Calvo Guillamón se encuentran actualmente en proceso de beatificación, lo que todos los valencianos esperamos con ilusión.

Rdº. D. Alfredo Mondría Sifre S. J.


Nombrado en la Carta Colectiva por su actuación clandestina en Valencia durante la Guerra

Cardenal Ilmo D. Isidro Gomá


Primado de España
Autor de la Carta Colectiva del Episcoladop Español en Julio de 1937

miércoles 5 de diciembre de 2007

LA IGLESIA Y LA GUERRA CIVIL.

“Ni Franco ni el Ejército se salieron de la Ley, ni se alzaron contra una democracia normal y en funciones. No hicieron más que sustituirla en el hueco que dejó cuando se disolvió en la anarquía de fango, sangre y lágrimas. La posterioridad hará justicia al acto heroico del general Franco y al impulso patriótico del Ejército”[1].

Don Alejandro Lerroux, Presidente del Consejo del Consejo de Ministros de la República en 1934-35.

Nuestro querido amigo Luis Pérez Domingo ha dejado relatado el ambiente anticatólico que se vivió durante la República del 14 de abril, desde 1931 a 1936. No obstante, queremos resaltar antes de llegar al 18 de julio que el gobierno del Frente Popular anuló las elecciones de las provincias de Cuenca y Granada donde ganaron los candidatos del Frente Nacional, o sea las derechas. Las elecciones de Cuenca volvieron a celebrarse con la ayuda descarada de la “motorizada” –guardia personal de Indalecio Prieto- que pistola en mano falsificaron las actas dando la victoria a los candidatos del Frente Popular. En Granada sin esperar a la celebración de nuevas elecciones, el día 10 de marzo, las organizaciones del Frente Popular se echaron a la calle y con total impunidad por la actuación pasiva de la fuerza pública quemaron la mayoría de las iglesias de la población, el edificio del periódico “El Ideal de Granada” y el domicilio de destacados militantes de la derecha, por todo lo cual cuando vino el 18 de julio debido al odio sembrado en la población, la represión fue especialmente dura por parte de las autoridades franquistas. Entre otros represaliados se fusiló al poeta granadino Federico García Lorca aunque el propio Ian Gibson, republicano convencido, reconoció que su muerte se debió a la acción de personas incontroladas, pagando justos por pecadores.

Al iniciarse la sublevación del Ejército contra el gobierno del Frente Popular, la “caza” de sacerdotes, religiosos, religiosas y gente católica así como la quema de iglesias en todo el territorio “controlado” por la República fue atroz y aún no hacía quince días que no había empezado el Alzamiento cuando Andrés Nin, máximo dirigente del P.O.U.M. escribía en “La Vanguardia” de Barcelona: “La clase obrera ha resuelto sencillamente el problema de la Iglesia, no dejando en pie ninguna de ellas”. El 8 de agosto en un teatro de Barcelona asimismo manifestaba: “Había muchos problemas en España y los republicanos burgueses no se habían preocupado de resolverlos; el más importante LA IGLESIA, nosotros hemos ido a la raíz, hemos suprimido a los sacerdotes, religiosos y monjas no dejando ni uno y suprimiendo el culto”. Todo ello no le valió para que en mayo de 1937, en los sucesos ocurridos en Barcelona fuera detenido por comunistas estalinistas y asesinado en una checa. Asimismo en el periódico cenetista “Solidaridad Obrera” de 15 de agosto se decía “¡Abajo la Iglesia!. Hay que extirpar a los curas y frailes y arrancar de cuajo desde sus cimientos a la Iglesia”. En el periódico “El Pueblo” de Tortosa de 15 de octubre de 1936, el ministro republicano Marcelino Domingo -por cierto gran amigo de los republicanos “históricos” de Líria- decía a unos periodistas que le entrevistaron: “Todas las iglesias se han convertido en fortificaciones y las sacristías en depósitos de municiones ya que la mayoría de los sacerdotes se habían convertido en francotiradores de la Rebelión. ¿Qué se puede exigir al gobierno antes estas anomalía?”. El lector libremente puede opinar.

Su Santidad Pío XI recibió el día 12 de septiembre de 1936 en su residencia de Castellgandolfo a un grupo de peregrinos españoles que fueron a visitarle y darle cuenta de los sucesos de España. Las palabras del Santo Padre fueron las siguientes: “Diríase que una preparación satánica ha vuelto a encender y más viva en la querida España aquella llama de odio y de más feroz persecución abiertamente contra la Iglesia y la religión católica”. El día 30 de septiembre, el Cardenal Primado Pla y Daniel, desde Pamplona escribía una pastoral bajo el enunciado de “Las dos ciudades”, enfocando enérgicamente la realidad bélica y volvía a consignar la cruel y gloriosa realidad de los Mártires de la Iglesia. El largo y glorioso martirologio se ha alargado y enriquecido con los obispos, sacerdotes, religiosos y seglares, con ancianos, con vírgenes y aún con niños. Con todos ellos nos sentimos entrañablemente unidos.

El cardenal Don isidro Gomá, posteriormente Primado de España, el día 30 de septiembre se dirigió por la radio a los católicos recordando a los millares de sacerdotes que habían sido asesinados, todo ello dio lugar más tarde a la “Carta Colectiva del Episcopado Español” patrocinada por Gomá, ya que el anterior Primado Pla y Daniel había fallecido, cuya Carta Colectiva fue firmada por todos los obispos que se encontraban en la zona nacional con excepción del Obispo Vidal y Barraquer que estaba en Italia y por el obispo de Vitoria, Múgica que estaba en Francia y que en el mes de agosto de 1936 junto al obispo de Pamplona Don Marcelino Olaechea había ya firmado un documento a favor de la actitud del Ejército. Por tanto, mereció la aprobación entusiasta de todo el episcopado europeo y americano. La Carta Colectiva es de fecha 1 de julio de 1937 y muy extensa. Podríamos decir que es un libro ya que abarca además de la denuncia sobre los atropellos de la Iglesia, aspectos sociales y la situación clandestina de la Iglesia en territorio republicano. En la Carta Colectiva se decía: “La Iglesia no ha querido esta guerra ni la buscó aunque miles de sus hijos bajo el imperativo de su conciencia se alzaron en armas para defender los principios de la religión y la justicia cristiana. Quienes la acusan de haberla provocado, de haber conspirado por ella y no haberla evitado falsean los hechos y faltan a la verdad. El odio a Jesucristo, a la Virgen María y a los crucifijos ha sido nefasto. Las profanaciones y destrucción de iglesias y edificios religiosos y las profanaciones han sido innumerables”. A ello añadimos, por otra parte la liberación de territorios por el Ejército Nacional, los Te Deum, a las fuerza liberadoras eran lógicos pues traían la paz a los espíritus y la terminación del aquelarre anticatólico y la reanudación del culto católico. La Carta Colectiva se ocupa del caso del territorio dominado por los separatistas vascos, Vizcaya y parte de Guipúzcoa, dominada por el P.N.V., confesionalmente católico y rabiosamente antiespañol, y poniendo como defensa de su actuación el fusilamiento en los primeros meses del Alzamiento de 17 sacerdotes que acompañaban al Ejército separatista para justificar los asesinatos que tuvieron lugar en Vizcaya y Guipúzcoa. Los fusilamientos de sacerdotes separatistas dieron lugar a una protesta del obispo de Pamplona, Olaechea, que en el boletín de la diócesis publicó una artículo bajo el epígrafe “No más sangre” y asimismo el cardenal Gomá puso el hecho en conocimiento de Franco –ya Jefe del Estado- que le prometió que aquello ya no ocurriría más como efectivamente así fue.

El total de sacerdotes, religiosos y monjas asesinados fue el siguiente según los datos suministrados por el entonces obispo Zahonero, debidamente contrastados y verificados: sacerdotes 4.114, religiosos 2.365, religiosas 283. En total 6.762 asesinados. En Líria se asesinó a nueve sacerdotes. ¿Cómo no iba la Iglesia a avalar al Ejército Nacional si gracias a él gozó de sus derechos que desde el 14 de abril de 1931 se habían conculcado?. Como botón de muestra he reproducido a principios de este capítulo una cita de Don Alejandro Lerroux.

El autor de este trabajo tenía nueve años cuando empezó el Movimiento Nacional. Había conocido a varios sacerdotes de Líria: Don José Castañer Cabrera, Santo Varón que se desvivía por lo niños que se preparaban para la 1ª Comunión, que nos llevaba de excursión y nos enseñaba juegos entre los que recuerdo el de “la bandera” que realizábamos en la cima del Monte de Santa Bárbara. Don José Nicolau que fue asesinado, todo bondad y sencillez. Don Miguel Aliaga Turó, enamorado de la juventud por la que se desvivía. El sencillo Don Francisco Martínez Enguídanos. Don Rafael-Sandalio Vialcanet Silvestre. Don Luis María Albert Fombuena, también asesinado. Don José Martínez Lasso. Don Ricardo Pablo Santes. Don Francisco de Paula Alcocer Romero, la sencillez personificada. Don Miguel León Martínez que recuerdo tenía un pequeño rebaño de cabras a las cuales solía sacar a pastar. Gregorio Agustí Silvestre, con su gran corazón y tantos otros que tratamos en Líria. Eran sacerdotes fieles a su Ministerio y a los fieles confiados a ellos. Nunca les oí criticar o desacreditar los actos antirreligiosos de la época republicana y asimismo eran queridos y respetados por los católicos y por que no decirlo, por muchos que no se consideraban católicos pero que como personas reconocían su desinteresada labor.

Por todo ello ¿Cómo es posible que la Asamblea Conjunta de sacerdotes y obispos pidieran perdón por no haber sabido ser “Ministros de la reconciliación”?, ¿cuántos de los votantes de la Asamblea habían sido testigos de los hechos que hemos comentado en el presente trabajo?. A mi juicio, pocos o muy pocos. ¿Cuántos habían estudiado los hechos acaecidos entre 1936 y 1939?. Casi ninguno. ¿Cuántos saben o han contrastado que entre lo miles de sacerdotes y monjas asesinados no hubo ninguno que renegara de su religión y prefiriese ser asesinado antes que apostatar, perdonando muchos de ellos a sus asesinos?.

¿Cuántos saben que la Ley de Congregaciones Religiosas obligaba a que todos los fallecidos debían dejar antes por escrito si querían ser enterrados por el culto católico?. Acompaño la declaración jurada con fecha 28 febrero de 1932 de Don Francisco García López, vecino de Líria, y firmada conjuntamente -al no saberlo hacer el interesado- por Don Francisco Santes, Carlos Peñarrocha Taroncher y Don José Vicente Peñarrocha Santes. ¿Tiene que pedir perdón la Iglesia?. ¿De qué?.

En el periódico “El Mundo” del 7 de septiembre de 2006, página 11, apareció una entrevista con motivo de la Ley de la Memoria Histórica con Fernando Suarez Nelly, que fue ministro de trabajo en el régimen anterior y con Enrique Múgica, excomunista, socialista y actualmente Defensor del Pueblo, en cuya entrevista al hablar sobre la Iglesia y la guerra civil, ambos entrevistados contestaron:

E.M.- “Soy agnóstico, pero me parece absurdo exigir a la Iglesia que pida perdón por su actuación en la guerra civil. Hubo una política de exterminio contra la Iglesia y puede entenderse que apoyase a Franco porque quería sobrevivir. El agradecimiento hacia Franco hizo que la Iglesia colaborase plenamente con el Régimen y que se beneficiara también. Con el tiempo, oportunamente, la Iglesia cambió y contribuyó de una forma importante al advenimiento de la transición”.

F.S.- “Estoy básicamente de acuerdo. La persecución contra la Iglesia fue tan feroz que ésta llegó a bendecir la Cruzada”.

El 16 de abril de 1939, el Papa, S. S. Pío XII, envió un radiomensaje a la nación española en le que, después de congratularse por la victoria nacional, manifestaba entre otros aspectos, lo siguiente: “Es primordial significado de vuestra victoria, nos hace concebir las más halagüeñas esperanzas de que Dios, en su misericordia, se dignará conducir a España por le camino de su tradicional y católica grandeza, la cual ha de ser el Norte que oriente a todos los españoles amantes de su Religión y de su Patria, en el esfuerzo de organizar la vida de la nación en perfecta consonancia con su nobilísima historia de fe, piedad y civilización católicas. Por eso exhortamos a los gobernantes, y a los Pastores de la Católica España que iluminen la mente de los engañados, mostrándoles con amor las raíces del materialismo y de laicismo de donde han procedido sus errores y desdichas, y de donde podrían retornar nuevamente, proponerles los principios de justicia individual y social, sin los cuales la paz y prosperidad de las naciones, poderosas que sean no pueden subsistir y son los que se contienen en el Santo Evangelio y en la doctrina de la Iglesia.

No dudamos que así habrá de ser, y la garantía de Nuestra firme esperanza son los nobilísimos y cristianos sentimientos de que han dado pruebas inequívocas el Jefe del Estado y tantos caballeros sus fieles colaboradores con la legal protección que han dispensado a los supremos intereses religiosos y morales conforme a las enseñanzas de la Sede Apostólica. La misma esperanza se funda también en el cielo iluminado y abnegación de Vuestros obispos y sacerdotes acrisolados por el dolor y también la fe, piedad y espíritu de sacrificio, de que e horas terribles han dado heroica prueba las clases todas de la sociedad española. Nos con piadoso impulso inclinamos ante todo nuestra frente a la Santa Memoria de los Obispos, Sacerdotes, religiosos de ambos sexos y fieles de todas las edades y condiciones, que en tan elevado número han sellado con sangre su fe en Jesucristo y su amor a la religión católica: “No hay mayor prueba de amor.

Reconocemos también nuestro deber de gratitud hacia todos aquellos que han sabido sacrificarse hasta el heroísmo en defensa de los derechos inalienables de Dios y de la religión, ya sea en los campos de batalla, ya también consagrados a los sublimes oficios de caridad cristiana en cárceles y hospitales”.

Pío XII, firmado y rubricado.



[1] “La pequeña historia”, Estoril, 18 de noviembre de 1937. Ed Cimera, Córdoba-Buenos Aires, 1942.

EL REGRESO A CASA DE LOS COMBATIENTES CARLISTAS DE LÍRIA.

Miguel Vergara Gimeno fue designado concejal en la primera Comisión Gestora el día 16 de abril de 1939, cesando el día 19 de mayo de 1942. Se casó con Concepción Hernández Alonso, de cuyo matrimonio tuvo tres hijos, Concepción, Salvador y Miguel. Luego trabajó en la Caja de Ahorros de Valencia hasta su jubilación. Fue también socio fundador y de honor del Círculo San Miguel, adorador nocturno, veterano constante, Presidente del Círculo San Miguel desde 1975 hasta su fallecimiento en 1989, cuando se cumplían los 25 años de la fundación del Círculo.

Miguel Peñarrocha Taroncher falleció en 2005, casado con Dolores García Genovés, sin hijos, fue adorador nocturno, veterano constante, socio fundador y de honor del Círculo San Miguel, concejal del Ayuntamiento de Líria del 6 de febrero de 1955 al 16 de marzo de 1958.

Miguel Asensio Martínez, socio fundador y de honor del Círculo San Miguel, miembro de sus Juntas Directivas. Se casó con Rosario Castellano Bernat de cuyo matrimonio tuvo dos hijos, Miguel Angel e Ignacio. Fue concejal del Ayuntamiento de Líria de 1964 a 1970. Miembro del Cabildo de la Hermandad de Labradores de Líria por votación popular donde desempeñó el cargo de jefe de la guardería con gran brillantez. Falleció el día 9 de junio de 2000.

Todos ellos representaron durante su vida política los ideales que les habían llevado a participar en la guerra, viviendo y muriendo dentro de la lealtad carlista.

AMBIENTE DURANTE LA GUERRA EN LÍRIA.

El ambiente en general era tranquilo, solo turbado por la llegada casi diaria de “La Pava”, que nos hacia acudir a los refugios cuando sonaba la alarma y abandonarlos, cuando sonaba la sirena que anunciaba el fin del peligro. Desde finales de 1936 en los hornos se cocía diariamente el pan para la población. Varios de estos hornos estaban militarizados y en ellos se fabricaba el pan para los soldados del frente. El almacén general se instaló en la parte trasera de D. Manuel Guna “Ca Bailón” en la calle San Miguel, hoy 27 y de allí ya de madrugada se cargaban los camiones de Intendencia con los “chuscos” de pan para el frente. El pan para los soldados era blanco y no tenía nada que envidiar al que se cocía para la población. A últimos de 1938, los soldados, algunos residentes en Líria, les canjeaban a las personas que tenían algún dinero -en su mayor parte agricultores- su chusco.

También a mediados de 1937, cuando empezó a notarse la falta de gente joven las mujeres y los chicos ayudamos a segar el trigo. El autor recuerda el verano de 1938, cuando nos encontrábamos segando trigo en una finca de la partida de la Arboleda, propiedad del padre de Rafael Sornosa Martínez, Francisco Correa Hernández, José Maria Carbonell Casinos y el autor. El Sr. Sornosa nos hacia el “bensill” para atar la carga, nosotros depositábamos encima les “Manaes” y el Sr. Sornosa ataba la “Garba”.

El jabón había desaparecido y a últimos de 1936 las mujeres lo suplían con aceite proveniente de los guisos. Con la ceniza recogida de casa o de los hornos, hacían la colada, como nuestras abuelas, que dejaba la ropa limpia e inmaculada y de un tono blancuzco.

También las mujeres para “alargar” más el escaso trigo que poseían, parte del cual lo habían aportado al Comité o Consejo Popular, mezclaban la harina con patata hervida. El pan se podía comer bien y no faltó aunque fuese en raciones minúsculas. También apareció el “bollo”, tortas redondas de maíz que suplían la falta de pan o por lo menos complementaba la cada vez más escasa ración.

El tráfico por la carretera de Ademuz y de Alcublas era incesante. Los camiones rusos transportaban piezas de artillería e incluso, por su escasa envergadura, los aviones “Moscas”.

La estación de la vía estrecha constituía un conglomerado constante. La gente subiendo por las ventanillas y los que bajaban siendo identificados por la Guardia de Seguridad que detenía a los soldados y procedía a su identificación. A los Guardias de Seguridad, la gente siempre proclive al chiste, la denominaba “La Guapa”. Recuerdo en el verano de 1938 cuando un grupo de chicas -entonces ya se habían cerrado las escuelas- se confabularon para pintarse con tiza en la palma de la mano la cruz gamada, distintivo del Partido Nazi. Al pasar un mando militar de Aviación que vestía de azul le marcaron en la espalda la cruz gamada, lo que originó la detención de varias chicas. El hecho no tuvo mayores consecuencias ya que se demostró que era una cosa de chiquillos.

Las colas constituían un lugar de encuentra entre las mujeres y la chiquillería y un buen momento para las habladurías además de para poder recoger ese escaso suministro que a veces no llegaba para todos los integrantes de la cola. Miembros de la Guardia Nacional Republicana, antigüa Guardia Civil, controlaban a los asistentes a la Cola. El autor recuerda en una de las colas a las que asistía, al Guardia que la custodiaba D. Francisco Gines, que el 18 de julio de 1936 estaba adscrito a la Guardia Civil de Líria. Tenia dos hijos que iban a la escuela de D. Augusto Roca Borrut. No volvió a Líria finalizada la guerra. Sus hijos, que eran inteligentísimos, en 1941 se fueron voluntarios a la División Azul.

Los productos que normalmente se distribuían eran, leche condensada, aceite, azúcar y alguna vez carbón, patatas, y arroz en cáscara.

Se constituyó la Sociedad Agrícola “La Campesina” que tenía sus tiendas propias y se abastecía a si misma puesto que poseía la mayoría de las grandes finca del termino municipal.

La junta de “La Campesina” constaba de los siguientes cargos.

Presidente Mauricio Pérez Martínez

Secretario Contador Salvador Gil Monzó

Tesorero José Vicente Galduf Picher

Vocales Miguel Pérez Granell

Vocales Miguel Martínez Martínez

Los cines continuaron funcionando proliferando, como hemos dicho, las películas rusas. En la Banda Primitiva el local del café fue habilitado como “Comedor Popular del Combatiente”. Se formó permanentemente una Banda Militar que fue la que el día 29 de marzo de 1939 acompañó a la manifestación que celebró el fin de la guerra.

A mediados del año 1938, el arroz blanco desapareció del mercado, pero proliferó el arroz con cáscara. Para quitársela se picaba en un mortero o bien en un recipiente de madera de forma cónica de cuatro lados y luego se separaba la cáscara del grano para poderlo condimentar.

El Comité para obtener recursos para la construcción de refugios, creó los siguientes impuestos:

1º. Cinco céntimos por cada consumición que se realizara en los bares y Cafés.

2º. Cinco céntimos por entrada a los cines en la general y diez céntimos en la butaca.

3º.20% de aumento de la contribución al comercio e industria.

4º. Los jornaleros, pago de un jornal mensual.

5º. Los propietarios, pago de diez pesetas al mes o un jornal de carro con caballería.

A los infractores se les impondría una multa de cincuenta céntimos en los bares, Cafés, teatros y cines.

Las Acequias “madre” de la huerta continuaban construyéndose, pero por falta de cemento tuvieron que suspenderse la obras (1938).

El Mercado municipal se instaló en la iglesia de la Asunción, pero, al empezar a llegar en Agosto de 1937 prisioneros de guerra, el mercado municipal volvió a la Plaza Mayor y la iglesia se convirtió en cárcel de prisioneros de guerra.

El 12 de julio de 1937, chocaron entre la Cañada y el Pla, dos trenes de la vía eléctrica, falleciendo entre otros viajeros el esposo de Doña Carmen Silvestre.

D. Vicente Portolés Marco es reclamado por el Consejo para que se le dispense de incorporarse al frente dada la ausencia de médicos en la población, lo que se consiguió.

Como hemos visto a groso modo, el Consejo Popular en funciones de Ayuntamiento, se preocupaba de los problemas de toda índole que se le presentaba y para terminar aducimos los siguientes casos:

Sandalio Silvestre, que tenia su taller de Alfarería en la calle de San Pedro Alcántara, solicitó colocar un motor para moler la piedra y poder realizar las tinajas, cántaros, macetas, botijos, etc. A esta petición se opuso D. Joaquín Tirado, Coronel de Infantería, Gobernador Militar de Ocaña, natural de Líria, cuya casa situada en la calle de San Roque era pared medianera con la de Sandalio Silvestre. El Consejo falló a favor del peticionario.

El matadero municipal se inauguró en 1937.

Asimismo rindió cuentas de su gestión Recaredo Vicente Vives, gerente de la empresa de Aguas Potables, con unos ingresos de 10.773 pesetas, 55 céntimos, unos pagos de 8.976 pesetas con 34 céntimos y un superávit e 1.807 pesetas.

Se aumentó el sueldo a la plantilla de bomberos -en 12 pesetas al trimestre- y se le denegó la confección de nuevas gorras por estar aún en buen uso los cascos que usaban.

Se acordó que el Mercado Municipal se inaugurara el día 15 de marzo de 1937.

Por último al administrador del Matadero Municipal rindió cuentas de su gestión, correspondiente al mes de abril de 1937 con unos ingresos de 3.588 pesetas con cincuenta céntimos.

Todo ello da una visión de conjunto de la administración llevada a cabo por el Consejo Popular que justo es reconocer que, a parte de alguna arbitrariedad política en el orden administrativo, se las vio y deseó para solucionar los conflictos que se le presentaron. Entre estos el de los refugiados o evacuados que vivían en el Cuartel de la Guardia Civil y los enfrentamientos callejeros y las luchas a pedradas, “Harca”, entre los jóvenes evacuados del Cuartel y los adolescentes de la población. El carácter díscolo y extrovertido de los evacuados y a veces desafiante de los evacuados que se alojaban en el edificio de la Guardia Civil creó un clima de enfrentamiento con gran parte de los chicos que residíamos en el barrio del Raval. Los encuentros entre unos y otros era lo que denominábamos “Harca” que era una batalla entre ambos bandos. El encuentro se dirimía a pedradas, unos delante del monasterio de San Miguel y otros intentándolo tomar, corriendo los primeros hacia el convento de Santa Bárbara si eran desalojados. Estas batallas a pedradas duraron varios meses hasta que la autoridad municipal tomó cartas en el asunto.

ASPECTOS DE LA GUERRA CIVIL EN LÍRIA.

En el presente capítulo vamos a examinar diversos aspectos de la guerra civil en Líria, así como otros que afectaron de forma genérica a la población.

El Ejército Republicano fue llamado por sus dirigentes “Ejército Popular”. Ramón Salas Larrazabal también lo hizo en su magnífica obra “Historia del Ejército Popular de la Republica”. No acertamos a entender porqué D. Ramón le puso ese titulo a su obra, ya que “Popular” pudo ser los primeros meses a partir del 18 de julio, pero la realidad fue que la República movilizó “impopularmente” desde la quinta de 1915 -el primer reemplazo llamada la “Quinta del saco”- hasta el primer reemplazo de la quinta de 1942, llamada “La Quinta del Biberón” y movilizada en 1938.

Al empezar la guerra pasaron por Líria diversas Columnas de militares, soldados de Infantería y Artillera, así como guardias civiles en dirección al frente de Teruel. Asimismo pasaron Columnas de Milicianos con su abigarrada vestimenta, los más de ellos con gorras, guerreras y pantalones bombachos, botas y en general bien vestidos. También pasaron los camiones que llevaron a “La Columna de Hierro” de significación anarquista a la cuál se enroló un grupo de gente de Líria. Esta Columna, nada proclive a la militarización decretada por el Gobierno presidido por Francisco Largo Caballero, protagonizó un enfrentamiento con las fuerzas de policía y guardias de Asalto tras abandonar el frente y dirigirse a Valencia para protestar por la militarización de las milicias. El enfrentamiento se saldó con varios muertos y heridos frente al Gobierno Civil, lo que les impidió apoderarse del edificio de la Audiencia donde quemaron parte del archivo. Reducidos por las fuerzas del Gobierno fueron devueltos al frente donde se integraron en la División 83 hasta el final de la guerra.

En los casi tres años de guerra, el Ejército Popular no causó daños en propiedades salvo los esporádicos normales de cualquier ocupación. Hasta finales del año 1938, estaba bien vestido según comprobábamos por los militares que venían a Líria a disfrutar de permiso. Tampoco estaban tan mal vestidos como la propaganda posterior nos ha querido hacer creer los innumerables militares que residieron en Líria con carácter permanente, especialmente de organismos de Estado Mayor y Jefaturas.

Combatientes Nacionales


Tercio del Alcázar el día 6 de Octubre de 1936 en Toledo. El primero de la izquierda de pie, cortado por la línea es José Capella Peiró, Requeté de Benaguacil.

Mortero


Mortero y palo para picar arroz con cáscara

Himno de la Juventud Católica

Juventudes Católicas de España,

galardón del Ibérico solar

que lleváis en el fondo del alma

el amor del mas tierno ideal.

Juventud primavera de la vida

Español que es un título inmoral

si la fe del creyente te anima

su laurel la victoria te dará.

Llevar almas de joven a Cristo

Infundir en sus pechos la fe,

ser apóstol o mártir acaso

mis banderas me enseñan a ser

Por bandera y símbolo

la Cruz redentora

que infunde en el ánimo

sombra protectora.

Paz en el espiritu

y sentir el corazón

lleno de esperanza

de firmeza y decisión.

LLeno de esperanza

con el triunfo del amor.

Heredero del historial Hispano

Paladin,soy cruzado de la fe

Caballero español y cristiano

Por la causa del bien lucharé.

Mi sendero la tierra ilumina,

Con destellos de su radiante luz

La misión sacrosanta y divina

De vivir o morir por la Cruz

Llevar almas de joven a Cristo…..

Desfile de la Víctoria, Valencia


Tercio del Alcázar y de Cristo Rey desfilando por Valencia. Esta fotografía está expuesta en el Museo del Círculo San Miguel. Al frente el Comandante de "El Alcazar" D. José Sanz dde Diego. 19 de Abril de 1939

D. Ricardo Rada Peral

miércoles 21 de noviembre de 2007

EL EJÉRCITO NACIONAL. LOS REQUETÉS.

 

Cuando el día 29 de marzo de 1939 termina la guerra civil en Líria, la primera fuerza militar que penetra en nuestra población sobre la siete de la tarde, es una sección del Tercio de Requetés “El Alcazar”, al mando de Don Rafael Gambra Ciudad, Alférez de dicha Unidad[1]. Los días siguientes empiezan a llegar a Líria, fuerzas de la 152 División al mando del General Don Ricardo Rada Peral[2], que instala su puesto de mando en el Castillo de Benisanó y es el día 31 de dicho mes y año cuando Don Julio Ganzo y Mediavilla, Jefe de los Batallones de prisioneros de guerra nacionales en Líria, hace entrega a Don Francisco Baldrich, Coronel Jefe de la III Agrupación de la citada División, de la Plaza de Líria.

La División estaba compuesta de fuerzas de toda clase, es decir, legionarios, una Bandera de Falange, el VII Tabor de Regulares de Larache, varios batallones de Infantería y los Tercios de Requetés “El Alcazar” y “Cristo Rey”.

Líria y los pueblos limítrofes prácticamente se convirtieron en un campamento militar puesto que las fuerzas que componían la División se desparramaron por todo su partido judicial. Los Tercios de Requetés mencionados se establecieron en Líria, con excepción de la primera Compañía del Tercio de Cristo Rey que fue destinada a Chelva. Lo heterogéneo de las fuerzas nacionales presentaba dentro del perímetro de la población un campo multicolor: los “quepis” de los Regulares, los turbantes de los moros y sobre todo las boinas rojas de los requetés ofrecían un variado abanico de colores en las calles de nuestra población. La Comandancia Militar se estableció en la esquina de la plaza del General Santes y calle de la Libertad donde está situado actualmente el Bar Juanito. La Comandancia de los requetés se ubicó en la calle Mayor, en la casa solariega de “Batallón”.

En términos generales, la tropa estaba instalada en los alrededores de la población, corrales y otras dependencias que no estaban ocupadas normalmente. Como es normal, oficiales, jefes y suboficiales, muchos de ellos se instalaron en domicilios de personas afectas a la causa nacional y los “Imperios”, tanto de oficiales como de suboficiales, se acomodaron en una casa determinada donde hacían sus comidas.

El culto religioso no se restableció en la iglesia de la Asunción hasta casi dos meses después de finalizada la guerra. Sin embargo todos los domingos se celebraba en la Plaza Mayor una misa de campaña a la cual asistía tanto la tropa libre de servicio como el vecindario. Abierta al culto la mencionada iglesia de la Asunción, los domingos la misa Mayor era presidida por fuerzas del Ejército en el presbiterio en unión de las autoridades civiles que habían sido nombradas para la administración de la población.

Nosotros, los entonces adolescentes en cuyos domicilios vivía la llama cálida del Carlismo, los sábados por la tarde asistíamos al culto de “La Sabatina”, que empezó a celebrarse donde está situado el altar de San Miguel Arcángel, y se rezaba ante la Virgen de la Milagrosa que fue la primera repuesta en la iglesia y donada por la familia de Don Luis Martí Ferrando. Prácticamente, la totalidad de los asistentes al acto de “La Sabatina” eran requetés de Acción Católica de los Tercios de “Cristo Rey” y “El Alcazar”. Al final del acto de amor a la Virgen, se entonaba y allí aprendimos el Himno de las Juventudes Católicas.

En términos generales la espiritualidad religiosa estaba a cargo de los requetés. Eran éstos los que ayudaban en la celebración de la Santa Misa, tanto cuando era de campaña como en la iglesia de la Asunción, sin mengua de que también asistiese a dichos actos algún soldado de otras fuerzas.

El día 18 de julio de 1939, después de celebrada una función religiosa por la tarde, un grupo de requetés navarros salieron de la iglesia por todo el paseo público que entonces llegaba hasta la Fábrica de Ríos, cantando canciones alegóricas al Alzamiento Nacional (José Prats Navarro, y el que suscribe, los acompañaron en dicho acto) y recuerda el recopilador que en la calle de San Vicente, frente a la Unión Musical, un Sargento del Tercio de “Cristo Rey”, que se destacaba porque llevaba unas grandes patillas a lo Zumalacárregui, D. Firmo Díaz López Castellano les llamó la atención para que no armaran ninguna bronca, contestándole los requetés que solo cantaban las canciones al son de las cuales habían hecho la guerra. Ya por la tarde, al anochecer, en la Plaza Mayor toda llena de gente y de militares, estos requetés con varios más formaron un corro cantando sin cesar. Cuando entonaban la canción de “... gritaremos ¡Viva el Rey! siempre que nos dé la gana”, una voz dijo “ el de Bastos”, armándose un follón. Unos peleándose con otros hasta que los que insultaron, pusieron pies en polvorosa y los requetés continuaron alegrando el ambiente con la canciones viejas y nuevas del Carlismo.

Los Tercios de Requetés de “El Alcazar” y “Cristo Rey”, tomaron parte en el desfile de la Victoria en Valencia, y estuvieron en Líria destinados hasta el día 10 de octubre de 1939[3].

Su simpatía, su carácter extrovertido de jóvenes e incluso hombres maduros que formaban las unidades fueron modelo y temple en cuya imagen no formamos los que poco después creamos la Juventud Carlista de Líria. Su religiosidad era viva, clara, diáfana. Recuerda el cronista que cuando se celebró la festividad del Corpus Christi, con todas las fuerzas nacionales formando por todo el recorrido de la procesión, la Sagrada Custodia era llevada por los Sacerdotes de Líria y por jóvenes requetés.

Podíamos citar como ejemplo de su religiosidad y entrega cómo asistían a dar clase de catecismo a los niños que aquel año tomaron la primera Comunión y especialmente recordamos a Benito que poco después tomó el hábito franciscano y cómo no a Juan José Laviñeta, oriundo de Valtierra (Navarra) que personalmente enseñó el Catecismo a los hermanos José y Bernardo Servent Marí, preparándolos para tomar la Primera Comunión. O al Sargento Don Vicente Tormes, de Madrid, que era organista de una parroquia de dicha capital y que fue el primero que estrenó el humilde órgano que se adquirió para los servicios parroquiales. Hay tantas anécdotas que podríamos relatar para mostrar que en el ánimo de todos nosotros estaba el espíritu religioso y patriótico de que eran portadores indiscutibles los jóvenes carlistas.

La Comandancia de la División estaba instalada en Benisanó. Fueron varias las representaciones carlistas tanto de Líria como de sus pueblos limítrofes, incluso de Valencia, que se desplazaron al Castillo para saludar al Excmo. Sr. General Jefe de la División, Don Ricardo Rada Peral, quien los atendía con bondad y sencillez y normalmente los obsequiaba con boinas rojas.

De la estancia en Benisanó de la Comandancia de la División hay un dato anecdótico que fue el siguiente: el recordado y entrañable amigo Vicente Navarro Navarro, natural de dicha población, al ser movilizado se pasó a los Nacionales en la Batalla de Brunete en Julio de 1937, ingresando voluntario en el Tercio de Requetés de Navarra, concretamente en su segunda compañía que mandaba el entonces Teniente Don Luis de Zabala Castiella. Cuando Vicente fue movilizado, su mujer se encontraba encinta dando a luz un hijo, el primogénito de la familia. Cuando regresó a Valencia de la guerra conoció a su hijo y su bautizo fue el primero que se celebró después de finalizada la contienda y, como es normal, con la gran alegría y jolgorio de ser el primer bautizo en Benisanó desde 1936. Finalizado el bautismo, tuvo lugar una fiesta general y en dicho acto la banda de música entonó el “Cara al Sol”. Al solicitar los requetés presentes que se entonara también el “Oriamendi”, el director de la Banda contestó que no lo sabía. El Sargento de requetés, natural de Mañeru (Navarra), Don José Iturgaiz, armó el gran follón y como quiera que en aquel momento se presentó el Alcalde para apaciguar los ánimos pero diciendo que había sido él el que había ordenado que se interpretase el “Cara al sol”, le fue incrustado el bombo en su cabeza terminando la fiesta con canciones y vivas al Carlismo.

El Comandante, Don José Sanz de Diego, era un hombre de carácter extremadamente religioso. Asistía en unión de varios oficiales y requetés durante su estancia en Líria a los actos de la Adoración Nocturna con toda su sencillez y amor al Santísimo y obsequió a la Sección de Adoradores con catres-somieres para el servicio de la Sección. Dejó en Líria un grato recuerdo de manera que cuando al cabo de 30 años, el día 28 de julio de 1968, estuvo en Líria en unión de Don Francisco de Isasi, que fue Comandante del “Cristo Rey”, para asistir al acto homenaje que el Círculo San Miguel dedicó a los Tercios Requetés del “Al Alcázar” y “Cristo Rey”, asistieron más de cuatrocientos requetés supervivientes de los mencionados Tercios. Allí recordaron los días memorables que pasaron en Líria en al año 1939.

No obstante, dado el gran número de soldados de todas las armas que se encontraban en nuestra población, también ocurrieron hechos luctuosos. Lo más importante fue el asesinato cometido por un “moro” en la calle de Montiel al penetrar en una casa donde vendían vino y asesinar a la señora que lo servía y a una hermana de ésta que se encontraba presente. No consta que las autoridades militares descubrieran quien fue el autor de tan horrendo crimen. Los moros también cometieron innumerables raterías entrando en corrales anexos al casco de la población y sustrayendo animales. Este hecho fue castigado haciendo pasar a un gran número de moros por delante del Ayuntamiento donde un Alférez de Regulares les hacia arrodillarse propinándoles varios vergajos. El coger alfalfa de los campos para alimentar a los animales fue una cosa corriente tanto por el Ejército Nacional como por el Ejército de la República.

Peleas, riñas o altercados entre los soldados apenas los hubo ya que la Policía Militar intervenía en todo momento.


[1] Comunicación del Sr.Gambra al recopilador mediante carta con fecha 3 de marzo de 1994.

[2] Don Ricardo Rada Peral, Teniente Coronel en 1936, era Inspector Militar del Requeté. Se encontraba en situación de retirado por la “Ley Azaña” el 18 de julio de 1936.

[3] Para prepararse para los desfiles de la Victoria en Madrid y Valencia, los requetés hacían la instrucción en el Campo de Aviación y era entonces, hoy, lo recordamos, una “gozada”, ver a casi un millar de Requetés regresar cansados pero contentos a Líria, después del ejercicio de la instrucción.

EL TERCIO DE REQUETÉS DE LA VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS.

Hemos relatado en el trascurso de este trabajo que cuando llegaron a Sevilla nuestros biografiados carlistas, el canónigo Don Benjamín Civera y el comerciante Don Santiago Miralles, ambos de la puebla de Vallbona, les indicaron que en Zaragoza se estaba organizando el Tercio de requetés de la Virgen de los Desamparados y que Miralles, si ellos querían, se encargaría de darles de alta en dicha Unidad, por lo que Vergara, Asensio y Peñarrocha le entregaron un cuestionario con sus datos personales y una fotografía. Ya estando incorporados al Tercio de Requetés de la Virgen de la Merced, recibieron de Miralles, los carnés del Tercio de la Virgen de los Desamparados.

El Tercio de los Desamparados no existió en realidad. Salvador Vilar Palones, natural de Manises, pasado a la zona nacional y que en Zaragoza también intentó entrar en el Tercio de los Desamparados, me comunicó que el Tercio no llegó a actuar por presiones de la gente de la C.E.D.A. y de Falange de Zaragoza que querían organizar la Bandera de Falange Valenciana. La mayoría de los inscritos optaron por ingresar en otras Unidades de requetés u otro tipo de Unidad. Por la proximidad de la liberación de Valencia se inscribieron en la Bandera Valenciana de Falange. Entre los primeros, José Jover solicitó el ingreso en el Tercio del Pilar y Vicente Sancho, ambos de Rafelbuñol, en el de Santiago, los dos tercios aragoneses. ¿Faltó en Zaragoza una organización carlista que se encargara de canalizar a los requetés que se pasaron a la zona nacional?. Sólo podemos decir que tanto el Barón de Cárcer como Don Mariano Puigdollers Oliver, ambos jerarcas del carlismo valenciano y que formaron parte de la Junta Central Carlista de Guerra no tomaron ninguna decisión al respecto.






D. Gregorio Aliaga Lluquet

D. José Mª Santes Vidagany

D. Francisco Carbonell Santes

EL FINAL DE LA GUERRA

 

El Sr. Rodríguez Imaz nos dice en su carta que el día 29, al día siguiente de la caída de Madrid se celebró una manifestación por la victoria nacional. El autor de este trabajo la presenció. Así debió ser, por cuanto en la manifestación que reseña, al llegar a la plaza de Espartero, y abrirse el Círculo Tradicionalista, desde su balcón se dirigió a la muchedumbre, Francisco Carbonell Santes, mientras las campanas de la Iglesia de la Sangre, eran lanzadas al vuelo. La manifestación era presidida según Rodríguez Imaz por la bandera del Círculo Carlista y el Banderín de la Juventud Tradicionalista. La Bandera la llevaba Bautista Seguer Aliaga, prisionero político, y el Banderín Pascual Cebriá Torrent, tocado con boina roja. La escolta la formaban dos prisioneros de guerra, uno de ellos Andrés Martínez, de Cádiz. La manifestación se dirigió por la calle de San Miguel a la calle Mayor, hasta la Plaza de la Republica, hoy Plaza Mayor donde se improvisó un pequeño altar y se oficio la Santa Misa por el Rvdo D. Juan Martín Martínez, ayudaba la misa Pablo Rodríguez Imaz y un requeté de Corella (Navarra). Por lo sucedido y documentos comprobados todo sucedió en dos días. D. Rafael Gambra en carta, nos dice que llegó a Líria al atardecer del día 29 al frente de una Sección del Tercio de Requetés del Alcázar y que contactó con Carlistas de Líria, hombres y mujeres alborozados ante la presencia de los Requetés. El día 30 D. Julio Ganzo entrega a D. Francisco Baldrich Gutiérrez, Teniente Coronel de la Tercera Agrupación de las 152 División, como Comandante Militar de Líria, la población en perfectas condiciones lo que corroboró D. Francisco Baldrich en certificado expedido el día 31 al Sr.Ganzo.

El Ejército de ocupación se hizo cargo del mando militar de la población constituyendo la primera Comisión Gestora, presidida por el Alcalde D. Francisco Arquer Guast, segundo Alcalde D. José Mateu Peris y tercer Alcalde D. Francisco Carbonell Santes. Pocos días después se nombraron los concejales y los cargos políticos y administrativos de la población.

Al historiar este capitulo de la presente publicación contamos con material más que abundante en base al cual, creemos que podemos dar una visión de conjunto de aquellos días esenciales, que finalizaron con la contienda civil de tres años.

Hemos contado con las siguientes fuentes:

A) El tomo III de la “Historia de la ciudad de Líria” de D. Luis Marti Ferrando tantas veces citado.

B) Cuestionario remitido por el autor a D. Antonio Paula Morandeira, perteneciente al Batallón de prisioneros políticos, estacionado en Benisanó que formaba parte de la Junta Clandestina de la Comunión Tradicionalista. Al contestar a dicho cuestionario nos informa de que terminó la guerra en Benisanó y que con los amigos de Falange y carlistas que estaban allí desarmaron a la fuerza pública, armando a los presos de guerra que había en Líria, en donde esperaron a las fuerzas nacionales. A éstas les entregaron todo el armamento recogido como asimismo parques de intendencia y de automovilismo, etc. Durante su permanencia en Benisanó tuvo contacto con Llavata al cual había nombrado Delegado Carlista del Distrito de Líria y estableció contacto con las Margaritas de Líria, especialmente con la hermana de Ferrer “El Tranviario” (madre del autor) que les prestaron una excelente ayuda.

C) Carta del autor a D. Pablo Rodríguez Imaz, prisionero de guerra en la batalla de Belchite y manifestaciones posteriores del mismo en visita realizada a nuestra población con fecha 30 de septiembre de 1993.

D) Carta remitida al autor por D. Rafael Gambra Ciudad, Alférez del Tercio de Requetés de “El Alcázar” de fecha 10 de mayo de 1972.

E) Vivencias del autor del final de la guerra. D. Luis Marti nos dice en su obra citada, pagina 210, que en la madrugada del 28 de marzo de 1939 los estamentos del Ejército republicano habían desaparecido de Líria y que los prisioneros de guerra y políticos desarmaron a sus guardianes y a los restos del Ejército que quedaban en Líria y se hicieron dueños de la población. Este hecho es corroborado por Antonio Paula. Que el Sr. Ganzo Jefe de los Batallones de prisioneros formó una junta militar, formada por prisioneros que se hizo cargo de la población hasta la llegada del Ejército Nacional. Por otra parte, el Juez de 1ª Instancia D.José Blanes Pérez, convocó a varias personas, a saber: Francisco Carbonell Santes, Gregorio Aliaga Lluquet y José Maria Santes Vidagany y Jaime Yuste Pablo, todos carlistas y a Mauricio Martínez, Manuel soriano Llosa y Juan Antonio Martínez Faubel, los dos primeros Falangistas y el tercero de la J.A.P. quienes se hicieron cargo de la alcaldía hasta la constitución de la Primera Comisión Gestora, el 30 de marzo de dicho año, es decir que la Junta Militar de prisioneros duró poco más de veinticuatro horas, así como la posesión de la Alcaldía que se constituyó el día 30.

A su vez los soldados del Ejército Popular evadiendo los varios controles de los nacionales empezaron a llegar a la población desparramándose por las calles cansados y abatidos por la derrota sufrida. Nunca podré olvidar una escena que presencié en la calle Mayor, en la acera al lado de la cerrajería de Miguel Pérez, se encontraban sentados varios soldados republicanos, uno de ellos, sacó del “macuto” unas cebollas, las partió y empezaron a comérselas. ¿ Tendrían hambre aquellos soldados en la flor de su edad?. Lo digo con sinceridad, me dieron tanta lastima, a mi y a mi amigo Francisco Moros que presenciábamos la escena que fuimos al domicilio de Paco, le explicamos lo que sucedía a su madre la Sra. Carmen, que nos dio una “prima” de pan con mezcla y se la llevamos a los soldados que nos dieron las gracias efusivamente.

Al día siguiente José Prats Navarro, Manuel Garzón Carbonell y el que suscribe, nos pusimos en el pecho una escarapela roja y amarilla y nos dirigimos por la carretera de Ademuz con nuestra inocencia e ilusión a esperar a las Fuerzas Nacionales. En dirección contraria a nosotros bajaba una riada inmensa de soldados republicanos, cansados, con las caras curtidas. También encontramos algún camión lleno de soldados en dirección a Líria. La cunetas a ambos lados de la carretera estaban llenas de fusiles, pistolas, machetes y bombas de mano, signo de la derrota de un Ejército que justo es decirlo, lucho con tesón y bravura en casi tres años de guerra. Llegamos a Casinos y desde allí nos volvimos y dando un rodeo, nos fuimos por la carretera de Alcublas. Al llegar a la confluencia con la calle de la entonces calle de “ Los Heroes de Jaca”, y de la Venta, había un control de fuerzas nacionales que se iba haciendo cargo de los soldados republicanos que iban llegando. Recuerdo que llegó un autobús con personal militar, la mayoría cubiertos con gorras de Oficial, que bajaron del vehículo y fueron detenidos. A todo esto la riada de mulos y caballos era impresionante, flacos y en mal estado la mayoría de ellos. Los animales fueron introducidos en los Corrales de la Venta y en el Hort de Agustí. Era tal el número de animales que el mando militar o la Alcaldía hizo un bando público, para que todos los labradores que lo necesitaran para sus labores agrícolas podrían hacerse cargo de los animales. La invitación fue bien acogida y gran número de caballerías fueron entregadas a los que lo solicitaron mediante un recibo, comprometiéndose a devolverlos a la Autoridad militar cuando se les requiriese. Muchos labradores al tiempo de la devolución optaron por comprar al Ejército los animales previo pago de su importe. Como dato curioso tenemos que hace constar, que entre los mulos y caballos llegados a Líria, fue reconocida una Yegua, propiedad del vecino de Líria D. Valentin Verdeguer Cherp, que se le había decomisado por el Ejército de la Republica en una de las Levas realizadas para la caballería del Ejército Popular.

En cuanto a la mayoría de los soldados fueron conducidos en agotadoras marchas a pie al campo de concentración de Pina (Cuenca) a la espera de su clasificación. Muchos de ellos pasaron varios meses hasta que pudieron volver a sus poblaciones de origen, otros no tuvieron esta suerte y sufrieron cautiverio y cárcel. Triste final para muchos que no tuvieron ninguna culpa del enfrentamiento fraticida, puesto que la mayoría eran soldados de los reemplazos movilizados durante la guerra en uno y otro bando.

Con las tropas nacionales, compuestas de gentes las cuales el Alzamiento había triunfado inicialmente, en la mayoría de los casos -en otros no-, nos llevaron canciones de sus tierras. Los asturianos el “Asturias Patria querida”, los santanderinos canciones de la montaña y del mar, los castellanos “Madre cuando voy a leña”, los navarros con su “Adiós Pamplona” y “Los Sanfermines”. Los aragoneses con sus cantos al Pilar y los andaluces con sus cantos nostálgicos “Los colores” adaptados a letra nueva, así como otras canciones de su folklore. La popular “Chaparrita”, aunque de canciones nacidas al calor de la guerra o nacidas al aludir a una situación bélica o personal entre las que sacamos las siguientes:

Somos los del tercio Lácar

Los que arrastran el capote,

Los que tiran de cuchillo

Por el día y la noche.

Al Tercio Lacar no hay que comparar

¿Por qué?

Porque es un Tercio muy popular

Habiendo vino siempre hay buen humor

Y si hay mujeres mucho mejor

Aunque el general es joven,

Y tiene cara de niño

Hay que joderse señores

Cuando opera Valiño.

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“Chaparrita”

Chaparrita la divina,

La que va por la mañana,

Al templo para rezar

A Dios le pide y le implora

Que le dé un marido eterno

A su seno virginal.

Me da besos a montones,

Y sabrosos mordiscones

Que a veces me hacen llorar

Ella a veces también llora

El llanto la descolora

Pero se vuelve a juntar.

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“Castellana”

Madre cuando voy a leña

Se me olvidan los ramales

Madre me ha mirado una moza

Que vive en los arrabales.

Tengo que subir al arbol,

Tengo que coger la flor

Y dársela a mi morena

Que la ponga en el balcón.

Que la ponga en le balcón

Que la deje de poner

Tengo que subir al árbol

Y la flor he de coger.

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“Santanderina”

La montaña es un jardín,

Las montañesas las flores,

Si quieres vivir feliz

Cría en la montaña amores.

¡Que viva la montaña madre!

¡Que vivan las montañesas!

Y las chicas de este pueblo,

Que con los dientes rompen la mesa.

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“Navarras”

Adios Pamplona,

Pamplona de mi querer,

Mi querer.

Adiós Pamplona

¿Cuándo te volveré a ver?

No me marcho por las chicas

Que las chicas guapas son,

¡guapas son!

¡guapas son!

Me marcho porque me llaman

A defender la nación.

Es Fal Conde nuestro Jefe,

De todos, el que más vale,

Y a sus requetés valientes

no se los merienda nadie.

Se levantó, se levantó,

El Requeté para luchar, para vencer,

A los rojos y demás,

Que han querido traicionar,

A nuestra España inmortal.

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“Valenciana”

Por los caminos de tus vergeles,

Van los soldados de mis legiones

Ciñen sus frentes verdes laureles

Vierten sus labios rudas canciones.

Tu sol bendito más puro llega,

Sobre los pliegues de mi bandera.

Gloria y sudario de los soldados

Que dan las madres de raza y vera.

Valencia, Valencia,

todas tus penas calmarán mis dulces amores

Valencia, Valencia

tus naranjos y tus flores con vigor florecerán

Valencia querida, aunque es grande tu martirio,

La Patria te salvará.

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Andaluzas.

(Música de “Colores”).

El que diga, el que diga,

Que España se pierde,

mientras los carlistas estemos aquí,

es un vil, un traidor, y un canalla

a España, y merece morir.

Con fe y claridad, la Patria salvad

Carlistas venid, carlistas llegad.

Con fe y caridad, la patria salvad.

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Algunas de las canciones, quizás pecaban de ingenuidad pero, situándonos en aquellos tiempos, podemos valorar el espíritu con que vivían que para la juventud de la zona nacional, en su mayoría la lucha revestía el carácter de “Cruzada” para la salvación de la España católica.

Luis Pérez Peñarrocha


Combatiente republicano